MUSEO REGIONAL

En medio de la pandemia una gran noticia para Ñuble: el anhelado Museo Regional ha dado un primer paso. Se cuenta con los recursos para financiar el proyecto. Lo acaba de anunciar el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de la Seremi de Ñuble María Soledad Castro. Se acaba de realizar una reunión vía zoom en la que la Seremi comunicó la noticia y dialogó con más de una veintena de actores culturales y a cuya cita acudió el Subsecretario de Patrimonio Emilio de la Cerda.

Como se sabe existe el acuerdo de instalar el Museo Regional sobre las ruinas de bodegas ferroviarias ubicadas en el ancho espacio que separa la estación con la densa población que antiguamente se llamó Villa Alegre o Ultraestación. Un gran acierto es aprovechar estas ruinas que son parte de la historia de la ciudad y cuya modernización dará un fuerte impulso a un espacio a escasas cuadras de la Plaza de Armas que por largos años ha permanecido en el abandono.

Por la información recibida se ve que las autoridades están disponibles, no sólo para cumplir con Ñuble, también para crear un Museo que merezca efectivamente ese nombre.  En la región, con las mejores intenciones se da el nombre de Museo a recintos que acopian testimonios que se muestran a curiosos por guardianes que saben un poquito más que los curiosos y punto. No se investiga, no se publica ni se ofrece al turista una tienda, una cafetería. De convenios para investigar y difundir con las universidades y otras entidades culturales mejor no hablemos. El que más se acerca a lo que debe ser un Museo es, sin duda, el Museo de Prat pero sus carencias son enormes.

En todo caso queda por ver si el personal a que se encomiende este Museo sea seleccionado por concursos públicos con fuertes exigencias profesionales. Nada más patético que dejar a cargo de un Museo a quienes carecen de estudios específicos que permitan que estas instituciones sean verdaderas fraguas académicas. Cabe destacar que el naciente Museo Antropológico del Itata, con sede en Quirihue, se ha entregado, como debe ser, a una profesional de lujo como Zulema Seguel. Un Museo que recién comienza debe hacerlo con lo principal: una conducción que sabe de qué estamos hablando.

Buena noticia para los actores culturales de Ñuble. La región tiene mucho que mostrar pero, cuando comienza a estudiarse lo que está a flor de piel se descubre cuánto no se conoce y cómo la investigación se convierte en una estrategia de desarrollo regional. Felicitaciones para quienes están dando con acierto los primeros pasos, es de esperar que los que sigan nunca confundan una institución cultural con una piñata política.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 11-XI-2020

EDUCACIÓN COLONIZADORA

La Escuela de Atenas, Rafael.

Escuché en un programa de TV a una profesora hablar de “educación colonizadora”.  Al parecer, se estaba refiriendo a la educación imperante en Chile y que partió como todo nuestro proceso histórico con la llegada de los españoles a nuestro país. Como se sabe, el mestizaje fue el núcleo generador del pueblo chileno y, los españoles, sus primeros educadores.

Efectivamente, fuimos colonizados por España: Nos trajeron la rueda, la agricultura, la ganadería, el caballo y los bueyes; crearon las primeras escuelas donde se enseñó a leer y escribir a quienes ignoraban este gran salto de la civilización. Comenzó a difundirse una lengua que traía en la mochila un verdadero monumento literario: “El Quijote de La Mancha”. Se sembraron las palabras. La cosecha ha sido espectacular: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Violeta Parra, y en América Latina Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, para citar sólo algunos. Bendita colonización en una lengua con gran literatura: Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, más tarde Ortega y Gasset, Unamuno. 

Los colonizadores nos trajeron también el Cristianismo, fundamento de nuestros valores, los Cabildos, núcleo inicial de la democracia vecinal, el derecho que regula las relaciones humanas.  

Con el correr de los años, esa “colonización” fue compartida en plena república por los aportes a la civilización de Inglaterra, Alemania, Francia y más adelante Estados Unidos. Llegó la medicina, el ferrocarril, la aviación, el tractor, las cosechadoras, las grúas, la radio, el cine, la TV, los artefactos hogareños que han facilitado la vida. ¡Bienvenida colonización!, cómo ha cambiado la vida de millones de seres humanos gracias a esta “colonización”. Bastaría pensar cuánto sacrifico humano quedó atrás, cuando la lavadora reemplazó a la batea.

Civilizaciones tan antiguas como China, Japón y la India incorporaron a su historia estas grandes novedades. Miles de estudiantes chinos fueron enviados a las universidades de Europa y Estados Unidos, miles de empresas occidentales se instalaron en Japón y en la India. El propio Carlos Marx en el célebre Manifiesto, saludó como un avance histórico la llegada de la tecnología inglesa a la India.

Los líderes que independizaron a la India de la tutela inglesa, cuidaron bien lo que habían aprendido de esa gran potencia. Desde luego que se quedaron con el inglés, como idioma oficial junto al hindi, que se enseñó en todos los colegios y se convirtió en un gran vehículo de unidad nacional en un vasto imperio con múltiples lenguas: 1.652, entre las cuales 22 las hablan millones de personas.  El inglés, “lengua colonizadora” abrió las puertas a una formidable revolución científica y tecnológica. Se convino con grandes universidades de Europa y Estados Unidos su instalación en la India y miles y luego millones de indios se convirtieron en científicos, técnicos, administradores y políticos con pleno dominio de los grandes valores de la cultura occidental integrándolos con inteligencia a sus valores ancestrales.

En una palabra, la dirigencia india conquistó la independencia política, pero mantuvo la “colonización educacional”, sencillamente porque advirtieron a tiempo que por ahí iba el camino hacia el futuro. La India es hoy un pueblo continente que pronto superará a China en población, por ahora, alrededor de 1.300 millones de habitantes. Tiene zonas de indescriptible pobreza, pero no menos de 500 millones dieron ya el gran salto hacia la modernidad, y está logrando el gran objetivo de ser una de las 5 primeras potencias del mundo.

Esa cifra es prácticamente equivalente a toda Europa. Los centros científicos de la India están entre los más importantes del mundo. Fue el resultado de la “maldita colonización”.

Me quedo pensando en la profesora chilena frente a mi computador y pienso que el Internet es, sin duda, la revolución más democrática de la historia de la humanidad al poner el conocimiento al alcance de quien quiera buscarlo. El computador y el internet son parte de esta “bendita colonización” que algunos maldicen con el auto a la puerta y el celular en la mano.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 7-XI-2020

HUASOS

Huaso chileno. Fotografía de Héctor Melo, reproducida bajo Licencia Creative Commons.

Se dice, y con sobrada razón, que Ñuble es una región huasa. Existen 11 Clubes de Rodeo en Chillán con 450 socios, aproximadamente y la Asociación de Clubes de Huasos con sede en San Carlos con más de 500 participantes, todos «militantes» de tradiciones que cultivan y sienten como valores de la mayor estima.

Los huasos se relacionan estrechamente con los artesanos. Hay que equipar al caballo y al jinete. Monturas, estribos, espuelas, riendas, herraduras; trajes, fajas, sombreros, zapatos, mantas, saltan a la vista. En un mundo agrario que se achica, también se achica para los artesanos. En tiempos dorados hubo en Chillán talleres de espuelas con más de 60 operarios y lo mismo ocurría con otros oficios, pero, los huasos «militantes» no se rinden y siguen vibrando con sus rodeos, carreras, juegos de lazos, tal como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Están presentes en los actos cívicos de sus comunas y en las principales efemérides de la historia nacional, ofreciendo chicha en cacho a las autoridades. Desde luego, que la cultura huasa es con guitarra, canto y cueca. Las parejas salen a la pista, pletóricas de alegría y transmitiendo ondas de auténtica chilenidad. Y luego viene la hora de los manjares: Asados, longanizas, cazuelas, empanadas y, por cierto, el tinto y el blanco sin lo cual la chilenidad se destiñe.

La cultura huasa, que surgió en el Chile central, se ha extendido por todo el territorio. Hay Clubes de Huaso y se bailan cuecas de Arica a Magallanes.   

Los cambios sociales y culturales, han traído al escenario nuevas agrupaciones humanas bien distintas, que vibran con otra música y gustan de otros sabores. Llenan los estadios para escuchar a bandas roqueras, cuyos ritmos siguen con inagotables movimientos y hasta rostros desfigurados por una potente emoción. En escenarios más chicos, las Discotecas, se viven éxtasis que compiten con el estruendo de la música. Tienen todo el derecho del mundo para vivir esta nueva cultura urbana.

Sin embargo, hay pequeños grupos fanáticos de lo nuevo empeñados en estropearles la alegría a quienes conservan tradiciones seculares. Animalistas se convierten en abogados de novillos presuntamente maltratados, vegetarianos y veganos convencidos que sus dietas son mejores, se desviven en arruinarle la fiesta a los que disfrutan de los viejos manjares. Son grupos ideologizados por el odio de clase, identifican a los huasos con los «ricos». No saben que el rodeo es el segundo deporte más popular del país después del fútbol.

Benito Juárez sostenía que «el respeto al derecho ajeno es la paz». ¿Por qué no dejar en paz a los huasos y su mundo?. Cuando digo a los huasos, incluye, por cierto, a miles, tal vez millones de chilenos que se identifican con esas tradiciones.

Si el maltrato animal perturba, ¿Por qué no sentir el mismo malestar cuando en el box de un puñetazo le maltratan los sesos a un adversario?, ¿Por qué no aparecen pancartas frente a los mataderos con el mismo enojo que aparecen en los rodeos?, a veces, se está contra del rodeo pero no contra el asado al palo.

La democracia es un sistema, no solo político, es una forma de civilización, una manera de convivir dentro de un cierto orden para que cada quien haga con su vida lo que le dé la gana. ¿De dónde viene esa presunta superioridad moral para que pequeños grupos decidan lo que es bueno o malo en la vida social?. Solo una sociedad de leyes, de instituciones, tiene autoridad para mandar, prohibir o permitir, nunca una secta ideológica que levanta pancartas, lanza pedradas, funa y ofende a los que no piensan como ellos. Pero volvamos a los huasos, a los que quisiera expresar en estas líneas mi admiración y cariño porque son auténticos «militantes» de la chilenidad.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 25-X-2020.

AUGUSTO JIMENEZ

Acaba de morir en Santiago el chillanejo Augusto Jiménez Jara, (1931), quien fue durante largos años la principal figura del mundo sindical en Ñuble. Estudió en la Liceo Industrial de Chillán donde obtuvo un título técnico con el cual trabajó algunos años para luego dedicarse tiempo completo al sindicalismo y la política.

Fue Presidente por largos años de la Central Única de Trabajadores de Ñuble y en varias oportunidades Secretario Regional del Partido Socialista de Chile.

Conocí a Augusto desde los tiempos en que compartimos la Escuela México de Chillán, en la que me llevaba dos o tres cursos adelante pero donde ya destacaba como un líder. Dedicó su vida a luchar por un Chile mejor para todos y no contra algunos chilenos como suele ocurrir cuando algunos piensan que la justicia social se logrará quitando a los ricos para darles a los pobres.

Augusto tenía claro que la justicia social no se conseguiría con esta simplificación y que era necesario impulsar el desarrollo económico, la educación y, también poner coto a los abusos sociales.

En el gobierno de Allende fue Subsecretario del Trabajo y durante la dictadura prisionero por largos meses y al quedar en libertad se convirtió en uno de los reconstructores de su organización política.

Lo conocí muy de cerca y tengo múltiples pruebas de su honestidad y entrega generosa. Era de esos socialistas “que ya no vienen” como decía mi abuela cuando recordaba productos de calidad que no se encontraban en el mercado.

Vivía en su casa en Santiago, sometido a una penosa enfermedad que soportaba con la misma entereza que enfrentó las luchas sociales. Hace apenas unos diez días me llamó para saber de mi familia. No fue una sorpresa. Cada cierto tiempo me llamaba para conversar sobre lo que estaba ocurriendo en el país. Compartimos el desencanto ante personas y proyectos, también la certeza que Chile será capaz de superar el trágico tiempo que vive.

Adiós querido Augusto. Ya te alcanzo.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 20 – X – 2020

FARÁNDULA POLÍTICA

Los matinales televisivos están contribuyendo con desgraciada eficiencia a la perversión de la política chilena. Políticos faranduleros buscan conquistar apoyos al precio que sea. Los excesos vienen de hace tiempo, pero como lo dijo Einstein, sólo hay dos cosas infinitas en el mundo, el universo y la estupidez humana.

A esta última infinitud pertenece la puesta en pantalla, en el marco de las Fiestas Patrias, de una pantomima absolutamente ridícula: dos políticos se disfrazaron de próceres de la Independencia para convertir en chacota algo muy serio: la necesidad de dialogar con respeto por el bien de la república. Para no creerlo, máxime, cuando uno de ellos se cree con estatura intelectual para gobernar en el país. Los señores no se miden.

Cabe preguntarse cuánta responsabilidad tienen los ejecutivos de eso canales y sus propios dueños, en esta virtual falta de respeto a la inteligencia mínima de los chilenos.

El numerito ilustra bien la mediocridad de muchos políticos y del abuso de la libertad que hacen empresas que convierten en negocio estas expresiones de la infinita estupidez humana.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 23 de septiembre de 2020

EMPRESA Y SEGURIDAD

Para muchos empresarios la seguridad es sinónimo de policía. Seamos claros, sin seguridad no hay garantías para la inversión ni el mercado; es el regreso a la selva.

Sin embargo, constituye un grave error circunscribir la seguridad a la protección legal y policial.

Si las empresas quieren paz para funcionar no pueden limitar la ocupación gerencial al cuidado de la caja y al control del personal. La acumulación de frustraciones y amarguras que vive gente en cuarenta metros cuadrados y que consume horas en el transporte, y colas en los hospitales, que es víctima de abusos de las farmacias y de algunos proveedores de alimentos básicos constituye una fragua para el resentimiento y la violencia.

Las empresas que no lo entiendan terminarán haciéndolo cuando sean sitiadas por turbas envenenadas por el odio y conducidas por quienes buscan acabar con el sistema para imponer ese otro que el mundo ya conoce: el Estado amo y señor de la economía, la sociedad y la cultura.

Las empresas deberían considerar como estrategia de su propia seguridad, distribuir mejor la riqueza y crear oportunidades para que la juventud amargada y resentida pueda educarse, adquirir oficios rentables, tener acceso al deporte, las bellas artes, el turismo y la integración a los valores nacionales.

Desgraciadamente son muy pocas las empresas que miran más allá de la caja. Un empresario me dijo “si apoyo su revista no venderé un peso más”… tiene razón, la revista y otras iniciativas semejantes no lo ayudaran a ganar más pesos, pero sembrarán convivencia, ilustración, valores, motivaciones para cultivar el alma. Hay empresarios que no comprenden el formidable impacto en la conducta humana de un libro, una obra de teatro, una buena película, una guitarra, un Centro Cultural donde los jóvenes se encuentren con la belleza y la sabiduría que marcan la diferencia entre la sociedad y la selva. Cada empresa debería tener al menos un encargado de cultura y un espacio para el cultivo del espíritu de los trabajadores y de sus hijos, de los jóvenes de su entorno si está situada en un barrio o población. Si no lo entienden a tiempo estarán cavando su propia tumba. Quejarse cuando los expropien no servirá mucho porque entonces en los Tribunales politizados perderán todas las causas y, como si fuera poco, acusados de fascistas no tendrán derecho a nada. Así lo demuestra la experiencia internacional, también la experiencia histórica, enseña que pocos aprenden en cabeza ajena.

Alejandro Witker, Doctor en Historia

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 19 – VIII – 2020

LA ÚLTIMA CAMA

Imagen cortesía de pxfuel.com

Hasta hace alrededor de un mes en los noticiarios de TV había un tema recurrente; el dilema de la última cama: era el comentario obligado después de informar cómo la pandemia crecía y luego pregunta infaltable a los invitados que iban a opinar sobre el tema.  ¿A quién se entregará la última cama? ¿Con qué criterio? ¿Habrá dilema moral?

Todo parecía que ese momento “dramático” llegaría como un festín periodístico: ¿se entregará a un hombre o a una mujer? ¿Se discriminará a los homosexuales, entre rubio o mestizo, por apellido, por comunas pobres o ricas, por los que aprueban o desaprueban la reforma constitucional, por la izquierda o la derecha, por el apitutado o el desconocido, por el viejo o el joven? ¡Qué banquete se han perdido los eternos buscadores de escándalo y sembradores de conflictos que apenas disimulan su intención de politizar el tema!

Pero todo indica que no llegará el dilema de la última cama porque el Ministerio de Salud ha hecho bien las cosas. Un ministro previsor amplió en cifras sin precedente la infraestructura, contó con recursos y con un personal que se la está jugando por Chile como debe ser. El buen manejo de la pandemia no sólo ha estado bien por las autoridades, también por el conjunto de la sociedad que en descontados los irresponsables que nunca faltan han respondido a las urgencias. No habrá reconocimiento, quedará clara la grandeza de unos y la pequeñez de otros.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 13 – VIII – 2020

FUERO PARLAMENTARIO

Congreso Nacional de Chile. Fotografía de Gonzalo Pineda. Wikimedia Commons.

En una democracia la función parlamentaria es esencial: legislar, fiscalizar, aprobar nombramiento, entre otros puntos. Para que el representante pueda cumplir la tarea es imprescindible que no sea objeto de presiones ni sanciones por sus dichos y acciones. Fue una conquista de la democracia establecer el fuero parlamentario.

El fuero protege al diputado o senador de manera que no pueda ser perturbado sin un proceso previo con formas establecidas por la ley. 

En este marco adquiere extrema gravedad la amenaza que han recibido parlamentarios por su posición contraria al retiro de fondos previsionales. Amenazar con un “estallido social” si no se apoya una determinada postura es sin duda una provocación totalitaria incompatible con la democracia. De instalarse el asedio exterior a la función parlamentaria es acabar el fuero para de hecho cambiar el régimen político. Nada más parecido a una dictadura popular. 

El Parlamento tiene un nombre que proviene de parlar, hablar, discutir, y resolver mediante votación regulada. No cabe, por lo tanto, ninguna exposición externa, menos aún amenazas.

Como veterano del 73 veo con alarma un clima de violencia verbal y física, de intolerancia propia de aquel tiempo con los resultados conocidos.

Es de esperar que la mayoría silenciosa, esa que no marcha, que no insulta, esa que no odia al que piensa distinto, advierte el peligro y despierte de la indiferencia. Pasado mañana puede ser demasiado tarde. Los violentos, sean de derecha o de izquierda, rompen la convivencia civilizada y dejan huellas amargas imperdurables.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 9 – VIII – 2020

DUELO O’HIGGINIANO

Carlos Martner. Imagen de Eliash.cl

Acaba de morir en México, a los 93 años, el arquitecto Carlos Martner García, graduado en la correspondiente facultad de la Universidad de Chile, profesor en esa misma carrera, Premio América de Arquitectura (2009) y autor de numerosas obras del más alto reconocimiento entre sus pares, incluso a nivel internacional.

Tiene con Chillán un vínculo histórico, fue el creador del Parque Monumental Bernardo O’Higgins de Chillán Viejo construido bajo el patrocinio de la Fundación de Conmemoración Histórica Bernardo O’Higgins que presidió el director del diario La Discusión Alfonso Lagos Villar.

Al centro de la obra su hermana María Martner regaló a Chillán el famoso mural de piedra que ofrece la maravillosa síntesis de la vida del prócer inaugurada en 1973.

Calico Martner, como lo llamaban sus colegas y amistades, muestra sus obras principales, en un libro que es un lujo: “Carlos Martner. Arquitectura y paisaje”, de los autores Humberto Eliash y Miguel Laborde, editado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile (2003).

Mi amigo Calico tuvo la gentileza de enviarme ese libro cuando conoció La Silla del Sol y los primeros números de la revista Quinchamalí con una dedicatoria que guardo entre las preseas que más me enorgullecen: “ese libro y esa revista merecen todos los elogios que les han prodigado personalidades del mundo cultural”. 

Me invitó a su quinta de Curacaví: “sabes bien que aquí hay buena chicha”, me dijo entre otras palabras de cálida consideración. No pude visitarlo, pronto se fue a México a vivir con sus hijos.

Chillán no debe olvidarlo por la gran obra patrimonial que instaló en su historia; yo menos.  Compartimos años de exilio en México, incluso vecindad, tiempo para conocernos y compartir sueños, para admirar sus acuarelas y su visión que buscaba instalar de arquitectura con el paisaje y una sociedad más justa. Adiós querido Calico, ya nos encontraremos para continuar conversaciones interrumpidas, pero nunca suspendidas.  

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 22 – 07 – 2020

CONVERSACIÓN NECESARIA

Evelyn Matthei. Imagen tomada de Icare.cl

Camino por la vereda del frente de Evelyn Matthei, pero ambas veredas pertenecen a la misma calle: República. Inútil ignorarlo y peor aún rechazarlo.

La República vive tiempos difíciles: una pandemia abrumadora con efectos económicos, sociales y culturales. Por lo mismo, es imperativo conversar y convenir acuerdos mínimos para enfrentar la tormenta. Si el barco se hunde nos hundiremos todos.

En este marco ICARE dio en el clavo: instaló un conversatorio que comienza llamar la atención: personalidades con ideas y trayectorias distintas exponen sus puntos de vista ante un conductor con maestría: Cristian Warnken.

Hasta esta tribuna llegó una de las mujeres más representativas de un sector político, que ejerce la alcaldía en Providencia: Evelyn Matthei.

Sorprendente disposición para asumir los retos del presente y el futuro, convencida de la economía de mercado pero sin colusiones, abusos tributarios, olvido de los pobres.  Prefiere el mercado porque le basta comparar a un mismo pueblo con resultados tan diferentes: Alemania y Corea del Norte. 

Dice que nuestro mercado ha sido sin reglas suficientes para impedir abusos. “Creo, dijo, en una economía social de mercado como Alemania… hay que ofrecer igualdad de oportunidades…”. Sostuvo que nuestra educación pública debe ser reformada, que las clases que se imparten son de otro siglo, “hemos gastado más en ladrillos que en profesores”. Evocó a los profesores normalistas que tenían verdadera vocación a diferencia de los que llegan a este oficio cuando no pudieron conseguir otros títulos. Reiteró la necesidad de promover el pensamiento crítico para formar jóvenes capaces de pensar y de crear.

Fue particularmente dura en la necesidad de frenar la corrupción con legislación y sentencias más rígidas, “los delincuentes de cuello y corbata no van a la cárcel”, sostuvo que hay que renovar técnicamente la Contraloría. Sobre la salud pública valoró los esfuerzos realizados y reconoció errores, es necesario acabar con la impresión de que algunos parecen más interesados en el fracaso del gobierno que enfrentar a la pandemia, dijo estar impresionada con la solidaridad de la gente humilde: “en las ollas comunes veo más solidaridad que en la gente que tiene”.

En 90 minutos se tocan variados temas que no es posible resumir en un puñado de palabras, sólo hemos destacado algunos puntos relevantes que pudieran ser sorprendentes. Esta es la ventaja de conversar, de escuchar con respeto y darse cuenta que no pocas veces es posible encontrar acuerdos en beneficio de las grandes mayorías.

Estoy preparado para recibir reproches. Cómo se puede escuchar a una mujer fascista, pinochetista, conservadora y otras descalificaciones semejantes. Este es el repertorio de los que no están interesados en convencer con argumentos sino vencer con el terrorismo ideológico propio de los que parecieran vivir en la amargura y el resentimiento.

Escuché la entrevista porque me interesan las dos veredas que dan a la calle República. Al frente no veo enemigos, veo a compatriotas que piensan distinto y que, por cierto, tienen el mismo derecho que yo para pensar como les dé la gana.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 21-07-2020.