PREGUNTAS TONTAS

Tancredo Pinochet Le Brum (1880-1957), un notable escritor olvidado, dejó entre sus libros uno que leí en mi juventud con verdadero placer: “Autobiografía de un tonto”. Es que en la vida nacional ocurren cosas tan desconcertantes que uno entra a dudar de su propia salud mental.

Hay sectores que lo dicen con insistencia: Chile es uno de los países más desiguales del planeta, el modelo un ramillete de abusos, el endeudamiento asfixia a las familias, en suma, estamos pésimo; tanto, que se convoca a cambiar el modelo por otro que no se explicita pero que podría adivinar cuando los alarmistas son defensores acérrimos de la dictadura cubana, del desastre venezolano y de esa extraña dinastía roja de Corea del Norte. La pregunta tonta es la siguiente: ¿por qué miles de latinoamericanos buscan en Chile lo que no encuentran en sus patrias, incluso, cientos de cubanos solicitan visas para cambiar su sociedad igualitaria por la nuestra, aquel reino de la justicia social por este reino de la injusticia y la desigualdad?

En La Araucanía se dice que el pueblo originario no soporta más el maltrato de unos pocos advenedizos a sus tierras ancestrales y que la quema de camiones, maquinaria agrícola, iglesias, incluso de algunos ancianos, es la expresión de una “justa demanda del pueblo mapuche”. Pero resulta que las últimas elecciones el 63% de los ciudadanos votaron por Piñera y un señor alto, rubio, ojos azules, de apellido gringo, absolutamente ajeno a la región, vino de Santiago para postular al Senado y obtuvo 56.754 votos, cifra que le permitió arrastrar a su compañera de lista con una mínima votación. Kast, ese gringo advenedizo, ganó ampliamente al líder del “consejo de todas las tierras” Aucán Huaicamán que obtuvo sólo 10.777 y otro candidato vinculado al pueblo originario, con larga trayectoria en la vida pública, Huenchumilla, si bien salió elegido, sacó casi 20 mil votos menos que el gringo Kast. Francamente no entiendo.

Desde que se recuperó la democracia se sostuvo que uno de los grandes déficit de la “transición pactada” era la supervivencia del sistema electoral binominal creado, se sostenía, para favorecer a los grupos conservadores renuentes al progreso social.  Pues bien, se acabó el sistema binominal y quienes denunciaban el maligno propósito sacaron menos parlamentarios con el nuevo sistema saludado como un “efectivo progreso democrático”. Tampoco entiendo.

Mi abuela campesina solía decir que entre los tontos, los tontos de la cabeza eran los peores.  Frente a estas preguntas sospecho que pertenezco o, a lo menos, estoy muy próximo, a los tontos de la cabeza.

Alejandro Witker

Historiador

Publicado en diario Crónica Chillán, Chillán, 04-IV-2018.

 

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