LULA: PROMESA Y DECEPCIÓN

 “Cuando nos roban por la izquierda, nos roban dos veces”, dice el periodista argentino Jorge Lanata, agrega “Porque se roban lo que se roban y también la esperanza que la política pudiera ser de otra manera”. Por eso, los casos de corrupción que involucran a líderes que ofrecieron cambiar el mundo para crear al hombre nuevo, provoca tanta amargura en quienes han dedicado sus vidas a esta tentativa.

Lo ocurrido en Brasil con Lula, el líder obrero metalúrgico que llegó a la presidencia de la república tras una larga trayectoria de luchas que despertaron admiración y respeto en todo el mundo, pone a la reflexión de Lanata en el corazón de miles de latinoamericanos. El líder obrero, que surgió para cambiar las cosas, terminó en el peor de los mundos: Condenado por corrupción.

Pero, el caso Lula golpea todavía más fuerte cuando nadie ha podido desmentir la dramática denuncia de la revista brasileña Veja: Fabio, hijo de Lula, era un humilde empleado del Zoológico de Sao Paulo, con un sueldo de alrededor de 750 dólares mensuales, con ese sueldo, acaba de comprar la facenda (hacienda) fortaleza en 24 millones de dólares. Pero hay más. Esta hacienda era propiedad de José Carlos Prat Cunha, criador de toros y ganado fino, inmediatamente que el hijo de Lula la compró, recibió certificado de exportación de carnes para Europa.

La revista Veja publicó en portada la fotografía de la imponente mansión que preside a la hacienda, despertando mayor ira por el violento contraste entre servir a los pobres para hacerse rico. La revista agrega en su crónica: “Viendo las cosas casa vez se sienten más ganas de gritar ¡arriba los de abajo!”. Como puede apreciarse, en todas partes se cuecen habas como dice un refrán popular.

Pese a todo, hay quienes creen que la justicia brasileña persigue a Lula para sacarlo de la carrera presidencial. Es la fe religiosa que mucha gente honesta tiene sobre ciertos líderes corruptos de América Latina que, al ser sorprendidos con las manos en la masa, no encuentran explicación más convincente que la de declararse perseguidos políticos. Dicen que la fe permite comulgar hasta con ruedas de carretas.

ALEJANDRO WITKER

Historiador

Publicado en diario La Discusión, de Chillán, el 11-V-2018

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