BIBLIOTECA REGIONAL DE ÑUBLE

Sala de lectura en Biblioteca Pública. Foto de Jorge Díaz Arroyo.

Alejandro Witker

Doctor en Historia

¿Qué es una biblioteca?, preguntaba Gabriela Mistral: “una biblioteca, en ciudad pequeña, puede volverse, mejor que en ninguna parte, corro familiar de niños lectores o auditores y frecuente tertulia de adultos.  Ella puede salvar a los hombres de la cantina mal oliente y librar a los chiquitos de la jugarreta en la vía pública.  Pero el arte del bibliotecario es difícil: él tiene que crear el convivio de sus lectores en torno de unos anaqueles severos y fríos y el nuevo hábito le costará bastante hasta que quede plantado sobre la piedra de la costumbre vieja, que es muy terca.  Para llegar a esto, la biblioteca de la provincia ha de volverse “cosa viva” como el brasero de nuestros abuelos que llamaba a la familia con sus brillos y su oleada de calor.  La vida de las poblaciones pequeñas es un poco laxa, apática y mortecina.  Los centros creadores de calor humano son en estos pueblos la escuela, los templos, la biblioteca”.

Con esta exigencia mistraliana es claro que en Ñuble no tenemos probablemente ninguna biblioteca.  Hay bibliotecas sin bibliotecarios, o con alguno excepcionalmente; hay libros pero pocos o ninguno sobre Ñuble, hay algunas buenas dependencias, pero con pobre tecnología y más de alguna perla: en la Biblioteca Nicanor Parra de San Fabián de Alico no hay teléfono.   ¿Cuánta información hay sobre los 8 Premios Nacionales de Ñuble?  ¿Cuántas biografías hay de Merino Benítez, Pedro Lagos, Vinay o Violeta Parra?  ¿Cuánta información tenemos sobre los arquitectos que reconstruyeron las ciudades y como el caso de Chillán nos convirtieron en una muestra espectacular de arquitectura moderna?

Gabriela decía en otro texto, necesitamos “apostolados del bibliotecario”, no sólo un funcionario municipal encargado de prestar libros que no ha leído y que sólo cumple una jornada burocrática sin la menor pasión por la cultura.  “No hay nada más fácil que amontonar libros, escribía, eso no cuesta más que enfilar ladrillos…”.  En los países modernos las Bibliotecas Públicas están abiertas los sábados y domingos, no sólo para brindar servicio a los estudiantes, también para traer a la lectura a sus padres y a la mayor parte de los vecinos.

Este es el punto: necesitamos una renovación total de las bibliotecas comunales y un gran núcleo central que opere como Biblioteca Regional que concentre todo el saber sobre Ñuble que sea posible reunir, no sólo escrito, también fotografías, postales, videos, obras de teatro, películas, canciones, poesías, biografías de sus intelectuales y artistas, registro de todos sus alcaldes y parlamentarios, empresarios principales; información sobre instituciones y grandes momentos de su historia: Catedral, Mercado, Estadio, Teatro Municipal, Colegios principales, Bomberos, Ferrocarriles, Monumentos, Termas de Chillán, Agrupaciones Culturales y Artísticas, Periodismo, Terremotos, en suma un gran Centro de Documentación que contenga la memoria de nuestra rica historia y cultura.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 17-VI-2018.

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