EL TEATRO EN DUELO

Humberto Duvauchelle. Fotografía de la Universidad de Playa Ancha.

Acaba de morir Humberto Duvauchelle a los 89. A esa edad Borges decía que nadie se muere, que sólo se va. Que los que mueren son los que se van a medio camino sin haber vivido en plenitud esa gran oportunidad de soñar y de realizar que anima a los humanos. Humberto y sus hermanos junto a Orietta Escames fundaron una compañía de teatro que es orgullo de Chile por su brillante trayectoria aquí y en el extranjero. Por lo mismo, siguiendo a Borges, Humberto sólo se ha ido después de realizar una magna obra.

Tuve el privilegio de conocerlo y relacionarme con él y sus pares por más de medio siglo y valorar su talento y rica condición humana. Nuestra revista Quinchamalí alcanzó a rendirle un pequeño homenaje a una compañía que ya anunciaba su fin sin haber encontrado en el país el reconocimiento que merecía. Pero no sólo brillaron en el teatro, también nos dejaron un verdadero clásico del arte nacional: La grabación de homenaje al poeta Oscar Castro.

Se fue sin cumplir su deseo de actuar en el Teatro de Chillán y aunque nunca lo dijo, es claro que esperaba que en Bulnes se tuviera conciencia de la gran valía de estos teatristas que allí nacieron con la excepción de Orietta que venía de Arauco. Los Duvauchelle, hijos de Ñuble merecen ser situados en la mayor altura de nuestra memoria.  Es de esperar que los que deben oír esta pequeña campanilla, lo hagan pronto y en grande.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 13-I-2019

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