PLATAS PARA LA CULTURA

Es bueno que se discuta cómo invertir mejor las platas destinadas para la cultura. Cualquier evento no es propiamente un acto cultural significativo si no deja alguna huella; los entretenimientos sociales son necesarios, pero deben situarse en su propio rango. Cuando hemos denunciado exceso de populismo, lo hacemos en nombre de las grandes necesidades culturales y patrimoniales que tiene Ñuble, como son por ejemplo las Bibliotecas Municipales, algunas de las cuales carecen hasta de teléfono y no digamos de fondos abundantes ni de personal calificado. Ese es el punto: Elegir entre gastar la plata, por ejemplo, en la Guerra del Tomate o en Orquestas Juveniles. Esperamos que los encargados de repartir las platas pongan las cosas en esa vieja balanza que enseña la historia.

Por mi parte, quiero ser muy claro. No me opongo a que se entreguen recursos prudentes a las fiestecitas populares, más aún si algunas tienen algún significado patrimonial, más allá del gozo que debe significar comer empanadas y brindar con platas de todos los chilenos. Un apoyo razonable puede tener justificación.

Pronto presentaremos el proyecto de un número especial de la revista Quinchamalí, Artes. Letras. Sociedad, con el tema central, el chillanejo Arturo Merino Benítez; para lo cual hemos contado con la participación de su hijo, actual jefe de la FACH y de seis altos oficiales que abordan temas específicos de este punto crucial en la historia de Chile. Esperamos que no nos gane, como ya ocurrió en un caso semejante, una fiesta de Tortillas de Rescoldo, donde se esperaba realizar una hazaña perdurable: Ofrecer la tortilla de rescoldo más grande que nunca se haya amasado en Chile. Para lo cual se dieron más recursos que los que nosotros necesitábamos para la edición del número especial sobre la Región de Ñuble. Ese es el punto y no otro.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diarios Crónica Chillán (26-II-2019) y La Discusión (27-II-2019).

MONUMENTO A JULIO SAN MARTÍN

Julio San Martín Chandía. Fotografía de Jorge Díaz.
Julio San Martín Chandía. Fotografía de Jorge Díaz A.

Una vez más, las ironías de la historia: Quienes fueron sus más acérrimos detractores, se han encargado de ir construyendo día a día un monumento virtual que recuerda su eficiencia, honestidad y vocación republicana. ¡Cómo va creciendo su figura histórica mientras otros apenas se divisan por la notoriedad de los prontuarios!. La gestión fundada en la eficiencia y no en el reparto del botín, va en ascenso, dando a su monumento virtual una presencia que convoca a terminar con el contraste.

Cuando murió Julio San Martín, dije en un escrito que no habría necesidad de levantarle un monumento, ni siquiera un monolito, Chillán Viejo que él transformó de aldea abandonada en comuna moderna y atractiva, obraría para siempre en su memoria. Sin embargo, como alguien decía que los hechos eran porfiados, ha comenzado a ocurrir un fenómeno que usted puede sentir sin verlo en las páginas de los diarios locales desde hace ya unos cuantos meses.

Para los que tuvimos el honor de ser sus colaboradores y amigos, es un lujo ver el monumento virtual en los medios informativos y también rondando sobre el histórico parque y la plaza, territorios que fueron expropiados en su dignidad para repartirlos en miserable populismo. Querido Julio, la historia suele tardar en situar las cosas en su lugar, a veces menos que la justicia que pareciera coquetear con la impunidad. Chillán Viejo volverá a tener primavera. Tu ejemplo será semilla y brisa.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 17-II-2019

VICENTE CIFUENTES

Vicente Cifuentes. Imagen promocional.

Los que saben de música ya lo dicen: Está despuntando una estrella de la canción popular. El 31 de enero es una fecha que se registrará en la memoria de las Artes de Ñuble. Vicente Cifuentes fue ovacionado con sincera emoción por una platea repleta, especialmente de jóvenes, por un espectáculo que colmó las expectativas, tanto por la figura central, como por una Banda sencillamente espectacular.

“Nací en Chillán…”, dice una de sus creaciones más celebradas con la que abrió y cerró el evento a petición del público. La canción no sólo desata la sensibilidad chillaneja, también revela la grandeza de su creador. Recuerda a sus abuelos y otros familiares con los que aprendió, no digamos solo “las primeras letras”, también los primeros sones y los primeros pasos. Creció la emoción cuando su abuela Lya fue invitada al escenario y en sus “noventones” cantó una canción completa, con voz firme y sonora, acompañada por el nieto. ¡Qué hermoso testimonio de quien no olvida y valora sus orígenes!. Pero hay más, en la misma línea, cantó con Paz Curt un clásico del romanticismo hispanoamericano, esa pieza magistral que Agustín Lara dedicó a María Félix: María Bonita…, “acuérdate de Acapulco…”. Es que Vicente viene a construir su futuro llevando con grandeza el pasado en la mochila. Toda una lección para quienes sienten que están fundando la historia.

Con la platea de pie y visiblemente tocada en el alma, terminó el evento. Busqué a mi amigo Walter González, el abuelo, amigo de tiempos normalistas y liceanos que nos hermanamos en sueños juveniles. Mi amigo llegó en silla de ruedas y apenas reconoce; sin embargo, me miró fijo y me recordó en una frase aquel tiempo, estaba con Lya, la abuela cantora, nos miramos los tres con los ojos humedecidos. Sobraban las palabras.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en La Discusión, 08-II-2019

UNIVERSIDADES

Se anuncia la creación de una mesa de relaciones universitarias para compartir compromisos con la Región de Ñuble. Una noticia de esas que reconfortan porque muestran la madurez y responsabilidad de sus autoridades para no convertir el nuevo escenario en un territorio de disputas. Todo lo contrario. ¡Que buena onda!. Cuando se creó la Universidad de Chile Chillán, la U. De Concepción tenía sólo dos o tres carreras agrarias. Se justificó plenamente aquel histórico movimiento. Se podrá discutir lo que pasó en el camino que condujo a la actual UBB que, a esta altura es una Universidad instalada en Chillán con un gran campus y múltiples carreras. La U. De Concepción tiene ahora una amplia oferta académica. Postular ahora una Universidad de Ñuble solo por amor propio no cuadra con el momento histórico que se vive.

Como si fuera poco, el área tecnológica cuenta con INACAP, formidables instalaciones, numerosos estudiantes y grandes resultados. En esa misma línea actúan Santo Tomás y Virginio Gómez. El gobierno ha expresado su intención de crear un Tecnológico en Quirihue donde probablemente se justifique y, tal vez podría ocurrir lo mismo en Yungay. La creación de centros académicos de alto nivel requiere de fuertes inversiones, académicos calificados y mercados laborales a la vista o altamente probables.

Se mencionan las carencias de altos estudios en las Bellas Artes, lo que podrían resolver las grandes universidades sin dificultades. El punto es que mientras no se modifiquen los programas escolares sería ofrecer cartones para cesantes.

El tema universitario no puede plantearse en el terreno emocional. Es demasiado serio para que solo con buenas intenciones se levanten plataformas absolutamente desconectadas del mundo académico donde parece razonable que hay unas cuantas personas que saben de qué se trata.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 03-II-2019.