ESTADO Y FELICIDAD

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El ministro de vivienda Cristián Monckeberg, declaró al entregar un hermoso parque en el sector Ultra Estación de Chillán que el Estado esperaba que esta obra llevara a los vecinos “un poquito de felicidad”. Me pareció sorprendente lo del “poquito” porque los políticos suelen repartir felicidad a raudales cuando ofrecen sus servicios públicos y anuncian que su triunfo o el de su bando instalará en el país la felicidad.

Me llamó la atención esta modestia en el reparto de la felicidad y destaco que me parece muy bien situar una obra pública en el rango que corresponde: un paso adelante para vivir mejor. Solo la demagogia puede ofrecer la felicidad como obra del Estado. Donde los redentores sociales han llegado al poder todos sus pueblos han terminado peor que cuando vivían bajo la “opresión” de los poderosos. Ahora los nuevos poderosos suelen capturar el Estado para fines de una pandilla y reprimir sin piedad a quienes expresan demandas y anhelos.

En estricto rigor, ningún partido político y ningún Estado puede instalar la felicidad. La felicidad es una situación tan personal que cada individuo la puede vivir en mayor o menor medida, dado que los factores que alegran o entristecen la vida son complejos, múltiples y absolutamente específicos. La riqueza material puede verse opacada por enfermedades, accidentes, enredos familiares, en fin. La alegría del artista puede verse amargada por la miseria. Solo la demagogia política puede prometer la felicidad de todos.

Fidel Castro repetía una frase de Martí: “los niños nacen para ser felices”. Suena bonito, pero nadie nace para ser feliz o infeliz, es la vida misma y, desde luego, ante todo, la voluntad personal, los factores que a la larga conquistarán mayor o menor felicidad. En el país donde hace 60 años los niños nacen para ser felices, impera la igualdad de la pobreza generalizada con la excepción de la cúpula que se regala bien el poder y de los millones que salen al exilio con distintos resultados. No digamos Venezuela, donde hay un Ministerio de la Felicidad…

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 08-III-2019

GUITARRA DE PINTO

Sonia Carrasco hace entrega de su óleo sobre Elena Carrasco al Alcalde Sergio Zarzar, quien dispondrá su ubicación en el Teatro Municipal de Chillán. Fotografía cortesía de revista Quinchamalí.

La revista Quinchamalí y la Municipalidad de Chillán, rindieron hace algunas semanas un cálido homenaje a Elena Carrasco Rodríguez, conocida en el folclore nacional como “La Criollita”, nacida en Pinto y reconocida como una de las figuras estelares de esa creación artística por calificados críticos y periodistas especializados.

Se encomendó a la pintora Sonia Carrasco la elaboración de un magnífico óleo que el alcalde Zarzar ubicará en un lugar destacado del Teatro Municipal de Chillán. En esta oportunidad, se proyectó también un video con  su obra más celebrada: “la Feria de Chillán”. Desde luego que se invitó al alcalde de Pinto al evento quien, con seguridad, estuvo muy ocupado en sus altas funciones y no tuvo tiempo de enviar siquiera una excusa. A través del ex alcalde de Pinto y nieto de la “Criollita”, Mateo Rodríguez le enviamos al alcalde de Pinto copia del óleo, copia del video y una amable sugerencia: traer a la tierra natal de la famosa cantora sus restos que permanecen sin mayores cuidados en Dichato donde vivió sus últimos años. Don Mateo cumplió el cometido y comentó con autoridades esta iniciativa nuestra, pero el alcalde de Pinto no ha tenido tiempo para acusar recibo ni menos para expresar una opinión al respecto.

El tema lo había conversado con el malogrado Fernando Chávez y con seguridad, como hombre inteligente y culto,  acogió la idea y estaba en camino para concretarla: “Será un ícono de la cultura popular de Pinto me dijo Fernando….”, pero, una desgracia se cruzó en el camino y no pudo culminar aquella conversación. Pero, las desgracias suelen no venir solas y hay comunidades que no siempre tiene conductores capaces de poner en valor su patrimonio.

Se habla del “pago de chile”, pero al menos la “Criollita”  estará pronto junto a los grandes en un muro del Teatro Municipal de Chillán gracias a Sergio Zarzar, un alcalde que ha sabido valorar esa obra notable que Margot Loyola subrayó en su libro sobre la “Tonada chilena”. Del pago de Pinto es mejor guardar discreto silencio.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 03-III-2019