ESTADO Y FELICIDAD

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El ministro de vivienda Cristián Monckeberg, declaró al entregar un hermoso parque en el sector Ultra Estación de Chillán que el Estado esperaba que esta obra llevara a los vecinos “un poquito de felicidad”. Me pareció sorprendente lo del “poquito” porque los políticos suelen repartir felicidad a raudales cuando ofrecen sus servicios públicos y anuncian que su triunfo o el de su bando instalará en el país la felicidad.

Me llamó la atención esta modestia en el reparto de la felicidad y destaco que me parece muy bien situar una obra pública en el rango que corresponde: un paso adelante para vivir mejor. Solo la demagogia puede ofrecer la felicidad como obra del Estado. Donde los redentores sociales han llegado al poder todos sus pueblos han terminado peor que cuando vivían bajo la “opresión” de los poderosos. Ahora los nuevos poderosos suelen capturar el Estado para fines de una pandilla y reprimir sin piedad a quienes expresan demandas y anhelos.

En estricto rigor, ningún partido político y ningún Estado puede instalar la felicidad. La felicidad es una situación tan personal que cada individuo la puede vivir en mayor o menor medida, dado que los factores que alegran o entristecen la vida son complejos, múltiples y absolutamente específicos. La riqueza material puede verse opacada por enfermedades, accidentes, enredos familiares, en fin. La alegría del artista puede verse amargada por la miseria. Solo la demagogia política puede prometer la felicidad de todos.

Fidel Castro repetía una frase de Martí: “los niños nacen para ser felices”. Suena bonito, pero nadie nace para ser feliz o infeliz, es la vida misma y, desde luego, ante todo, la voluntad personal, los factores que a la larga conquistarán mayor o menor felicidad. En el país donde hace 60 años los niños nacen para ser felices, impera la igualdad de la pobreza generalizada con la excepción de la cúpula que se regala bien el poder y de los millones que salen al exilio con distintos resultados. No digamos Venezuela, donde hay un Ministerio de la Felicidad…

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 08-III-2019

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