DEMOCRACIA Y PARTIDOS

Uno de los grandes líderes políticos italianos, Antonio Gramsci, sostenía que un partido político debería considerarse como el adelanto de un modelo de Estado. Que el partido, en su estructura, procedimientos y valores, debería considerarse como una verdadera propuesta de un Estado, de manera que si un partido no practicaba la democracia interna, no seleccionaba sus dirigentes con arreglo a las responsabilidades que deberían asumir, no sería digno de ser votado por quienes aspiran a una sociedad progresivamente superior.

Por eso resulta del más alto interés evaluar lo que ocurre casi siempre con las llamadas elecciones internas de nuestros partidos políticos, donde suelen sobrar o faltar votos, desaparecer actas, acarrear electores con métodos parecidos a los que se usaban en las haciendas para llevar a las urnas a los inquilinos y peones. Los escrutinios suelen alargarse de manera verdaderamente vergonzosa y los arreglines para torcerle la voluntad a los escasos militantes que concurren a votar muestran que las oligarquías dirigentes se mueven más por el reparto del animal que por doctrinas y programas que suelen acompañarse de cánticos a toda garganta y puños alzados.

Acaban de realizarse elecciones en la India, donde votaron cientos de millones de ciudadanos y en pocas horas se conocieron los resultados, que contrasta con lo que acaba de suceder con un partido político donde votaron no más de diez mil afiliados y los resultados tardan y tardan en conocerse. Siguiendo a Gramsci, cabe preguntarse ¿Cuánta confianza puede dar un partido donde no se practica la democracia en serio? El punto es que se tiene todo el derecho a dudar de los valores democráticos de quienes se muestran defendiendo cuotas de poder sin la menor consideración por normas establecidas.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario Crónica Chillán, 21 – VI- 2019.

HUEPE EN CULTURA

Concejal Patricio Huepe. Foto cortesía de revista Quinchamalí.

La representación del Consejo Municipal de Chillán en cultura ha pasado a manos de Patricio Huepe. Buena noticia para el mundo cultural. Se trata de uno de los concejales que mayor presencia y relaciones tiene con las instituciones y actores de la cultura en Chillán. 

Tengo cordiales relaciones con Patricio desde que compartimos responsabilidades en el gobierno del presidente Lagos. Muchas veces viajamos juntos a Concepción y tuvimos la oportunidad de conversar sobre variados temas de las artes y las letras; siempre lo sentí verdaderamente interesado y motivado por nuestras acciones.

Al comentar la noticia con un colega, me dijo: “será bueno contar con un concejal serio como Huepe, que siempre lo encontramos en el Teatro Municipal, la Sala Arrau, el Salón Marta Colvin, la Sala Schäfer y otros recintos compartiendo interés por conciertos, exposiciones, conferencias, libros, en fin, con todo lo que nosotros hacemos y que rara vez interesa a los políticos, especialmente, a los ‘honorables’; alguno suele aparecer sólo para saludar de mano a unos cuantos, escuchar su nombre por el locutor, para rápidamente retirarse por ‘compromisos de su recargada agenda’”.  Efectivamente tiene razón el colega: el “honorable” cuando aparece no soporta el espectáculo completo y se dirige a lugares más “rendidores” electoralmente: una junta de vecinos o un club de rayuela donde están los “votos duros” y bien vale la pena despacharse un navegado y una sopaipilla. Pero este cuento es sobradamente conocido y, por eso mismo, el juicio mayoritario es categórico, sobre todo cuando algunos se pasan la vida en el Congreso Nacional y no deján ninguna huella que recuerde su “entrega al servicio público”.

Patricio pertenece a ese delgado elenco de políticos serios y comprometidos, que los hay en todas las bancadas y que se ganan a precio y confianza por sobre las insignias partidistas. Bienvenido Patricio a esta nueva función pública, no te abro la puerta ni te ofrezco asiento porque hace rato que compartes con nosotros el reparto de la belleza y la alegría.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 19-VI-2019.

Estado y Educación

Clase de Historia en Liceo Luis Urbina Flores, de Rengo. Fotografía de Jorge Díaz Arroyo.

A propósito de la polémica creada por la supresión del carácter obligatorio de la enseñanza de la historia y de la educación física en algunos cursos de la enseñanza media, surge una cuestión vital que, desgraciadamente, por el carácter pedestre del debate público, está ausente. ¿Cuánto debe el Estado determinar la malla curricular para imponerla al sistema de la educación pública?

Es útil recordar que Gabriela Mistral tuvo la visión de advertir a tiempo los riesgos del Estado Docente, consigna asumida por el “progresismo” como bandera irrenunciable. El punto es que si el Estado no es democrático el monopolio de la educación se convierte en un poderoso instrumento de dominación ideológica y cultural. Pero aún sin ser un Estado totalitario, una tecnocracia pedagógica, como la que se ha entronizado en el Ministerio de Educación, puede imprimirle a la educación un sello funcional a concepciones mercantiles que apuntan mas a la capacitación de la mano de obra que a la formación intelectual de la juventud.

Es lo que está ocurriendo con la “modernización” del curriculum donde hay que dar batallas para defender ayer la filosofía y las artes y ahora la historia y la educación física. Una educación democrática debería estar abierta a la creatividad y autonomía de los diversos planteles educacionales donde la comunidad escolar y los padres y apoderados tengan opinión sobre las materias que deban enseñarse cuidando también el respeto a las características regionales. Por fortuna unos cuantos municipios han decidido rechazar el centralismo pedagógico y ha decidido mantener las clases de historia y educación física. Es la ventaja que nos depara nuestra democracia con todas sus imperfecciones. Dios nos libre del estatismo dominado por una presunta “vanguardia” que se arroga el derecho a darle a la nación un rumbo monocolor, cuyos resultados han conducido a crear sus ciudades uniformadas en la mediocridad y el sectarismo; o bien, convertir la escuela en un centro de formación de mano de obra sin compromisos y valores.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión (16-VI-2019) de Chillán.

CHACOTA LEGISLATIVA

Salón de Honor del Congreso Nacional de Chile. Imagen cortesía de la Biblioteca del Congreso Nacional.

Los parlamentarios suelen agitarse en la discusión de algunas leyes que, efectivamente, tienen trascendencia para la sociedad. No obstante, en ese Parlamento también los honorables suelen dedicarle tiempo a temas tan curiosos como dos que motivan esta nota: se ha propuesto con la mayor seriedad del mundo crear el Día Nacional del Taca Taca y el Día Nacional de la Brisca. ¿No le parece demasiado?.

Que el Taca Taca debiera constituir un punto en la cronología nacional parece una broma de mal gusto, pero está propuesto para una discusión que aún no se produce y cuya postergación inquieta al parlamentario de la idea, a quien le parece el colmo que se postergue una discusión tan importante y se desatienda el vivo interés de los practicantes de este deporte que, con seguridad, constituye un recurso para la educación física y, desde luego, para la salud mental de unos cuantos chilenos. En cuanto a la Brisca, se sabe que es un antiguo entretenimiento propio de bares reguleques y con aficionados que la practican acompañados de botellas que se despachan en nombre de la amistad entre compadres del barrio o del trabajo. Un senador que hace noticia por sus comilonas con jueces de Rancagua es el autor de la propuesta. ¿Jugará Brisca el senador con sus compadres de una judicatura que está siendo investigada por prácticas incompatibles?. El senador defiende la Brisca a brazo partido como un patrimonio nacional. Cabe preguntarse ¿Por qué sólo la Brisca y no el Cacho que es tan popular en esas mismas parroquias?. El senador lleva más de 20 años en el Congreso Nacional y primera vez que hace tanta noticia, por la Brisca y las comilonas con los jueces. Recuerdo que hace algunos años hizo noticia por una sospechosa empresa de revisión técnica, pero varios de sus camaradas pusieron las manos al fuego por su inocencia. Así sería, pero la Brisca y la comilona judicial lo catapulcan a la fama definitivamente.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión (23- VI-2019) de Chillán.

MOCHILAS Y SEGURIDAD

Instituto Nacional. Fotografía cortesía de Carlos Canales.

Un vocero «progresista» dice que es impresentable ver a Carabineros revisando mochilas a la entrada de un liceo histórico en Santiago. El observador no repara que los Carabineros están en esa faena por lo impresentable que resulta que al interior de un plantel educacional se enciendan bombas molotov, se moje con bencina a una profesora con la intención de quemarla viva o, como es ya tradicional, destruir computadores y mobiliario que financiamos todos los chilenos.

El observador no comprende que la policía está precisamente para combatir actos delictuales que atentan contra la seguridad de las personas y bienes públicos o privados. La sabiduría popular enseña que en un cajón cuando se descubre que una manzana está en descomposición es urgente retirarla para salvar que todas las restantes sigan el mismo destino. Se dirá que un estudiante malo es bien distinto a una manzana, lo que es obvio, pero la experiencia demuestra que, lamentablemente, no queda otra solución que apartar a los malos de los buenos.

La educación pública ha entrado en una fase de descomposición que pareciera anunciar su colapso definitivo. Vaya paradoja como los que ideológicamente la defienden se encargan de destruirla día a día con acciones absolutamente inaceptables en una sociedad civilizada. ¡Qué lamentable resulta ver a lo que ha llegado el Instituto Nacional donde la selección por mérito lo convirtió en el semillero de grandes servidores públicos y calificados profesionales!. Parece claro que los que están contra la valoración del mérito no lo hacen por error sino por una ideología que busca instalar la mediocridad para que sobre ella una cúpula iluminada haga y deshaga con su destino.

El mérito es la puesta de los que no temen que gobiernen los mejores ni que los mejores tengan éxito en las profesiones, en el mercado, las artes y las letras. Son los mejores los que han construido la civilización que disfrutamos con todas sus luces y sombras pero infinitamente superior a la que vivieron nuestros antepasados. Los que han buscado el imperio de la igualdad sólo pueden mostrar la suma de sus fracasos. Una cosa es propiciar la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades con la búsqueda imposible de igualar lo mejor con lo peor y los buenos con los malos.

Alejandro Witker, Historiador.

Publicado en diarios Crónica Chillán (07-VI-2019) y La Discusión (12-VI-19).

ARCHIVO REGIONAL

Para la investigación histórica, los documentos escritos son fundamentales, sin ellos es muy difícil establecer la certeza de un testimonio. Habrá que establecer su autenticidad y veracidad, pero sin ellos la tarea del investigador se torna extremadamente difícil. Por eso, las instituciones deben conservar y ordenar la documentación que genera su actividad. Para la región que comienza es una gran oportunidad conservar y ordenar todo lo nuevo y recuperar lo antiguo. La memoria no es la historia, pero sin memoria no hay historia.

Por esta razón es muy importante el seminario que se realizará el próximo viernes 7 de junio de las 09:00 a 16:30 horas sobre “Patrimonio Documental Regional: Los Archivos de Ñuble” que se realiza bajo los auspicios del Archivo Histórico Nacional y del Ministerio de la Cultura y las Artes. Se trata de la “primera piedra” del gran proyecto que demandan los actores culturales de Ñuble desde hace muchos años y que recién ahora aparece como un objetivo alcanzable.

La historiadora Myriam Duchens ha venido hilvanando diversas acciones en esta dirección y todos los actores culturales de Ñuble deberíamos sumarnos a su iniciativa y brindarle un efectivo respaldo.

Alejandro Witker, Historiador.

Publicado en diarios La Discusión (05-VI-2019) y Crónica Chillán (05-VI-2019), Chillán.

Universidades de Ñuble

Representantes de las universidades de Concepción del Bío-Bío durante la inauguración de la exposición «Universal Sur». Imagen cortesía de la Universidad del Bío-Bío.

En la Sala Marta Colvin de la Universidad del Bío-Bío se está presentando la exposición «Universal Sur», de la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, evento que fue inaugurado por Rodrigo Piracés, director de Extensión y Pinacoteca de la Universidad de Concepción y Leonardo Seguel, director de Extensión de la UBB. La obra incluye obras de Julio Escámez, Domingo Llanos, Eugenio Dittborn, entre otros pintores consagrados, se inscribe en el marco de los 100 años de la Universidad de Concepción.

El evento cobra especial significación cuando ambas universidades han establecido canales de comunicación y colaboración para asumir en conjunto los grandes desafíos que plantea la nueva región de Ñuble. Esta es la manera inteligente y realista de comprometer el aporte académico a las grandes tareas del desarrollo que se abren en el nuevo escenario.

Dos universidades con larga trayectoria y fuerte presencia en Ñuble ofrecen así un verdadero ejemplo de sensatez y responsabilidad. El pais está plagado de proyectos universitarios interesados o improvisados que solo conducen a frustraciones. Saludamos con verdadera alegría esta jornada que deberá ser seguida por otras, motivadas por el mismo espíritu.

Alejandro Witker, Historiador.

Publicado en diarios La Discusión (29-V-2019) y Crónica Chillán (30-V-2019) , Chillán.

TÓMBOLA Y PEDAGOGÍA

Hace unos días, a propósito de la llamada «gratuidad» de la educación, recordamos la divisa del presidente Pedro Aguirre Cerda: «Gobernar es educar». Resulta decepcionante que sea en el campo de la educación donde esta divisa choca contra el populismo imperante. Ahora no se postula a un colegio por méritos si no por medio de una tómbola.

¿A caso establecer que las aspiraciones de un estudiante se deben satisfacer por el reconocimiento de los méritos y no por el azar, no resulta verdaderamente violento para el razonamiento más elemental? ¿No parece absurdo que a un niño o a un joven que necesita más que nadie reconocer valores, se le diga que poco vale ser un buen estudiante, cuando la suerte buena o mala puede abrirle o cerrarle las oportunidades que busca para realizar sus sueños?.

Como «veterano de guerra» en el mundo educacional soy de los que aprendió desde el primer día de clases que debía reconocerse el esfuerzo para aprender y comprender las diversas materias de cada ciclo escolar, por lo tanto, me rebelo frente a esta fórmula que nada tiene de pedagógico y que «expertos» más el populismo que en pedagogía instalaron como una manera de cerrar las puertas con candado ideológico a quienes sostienen que en la sociedad debe premiarse a los mejores y no igualarlos con los peores.

Si se trata de igualar en la mediocridad habría que suprimir las medallas olímpicas, los concursos de oposición para ingresar al mundo académico o a la magistratura y, vaya paradoja, a los cargos de la alta administración publica. La igualdad en la mediocridad conduce inevitablemente a la igualdad en la miseria.

Alejandro Witker, Historiador.

Publicado en diarios Crónica Chillán (24-V-2019) y La Discusión (25-V-2019), Chillán.