SABIDURÍA POLÍTICA

En un canal de televisión presentaron hace algunos días a un personero coreano que iluminó puntos cruciales de la política que en América Latina permanecen bajo la oscuridad ideológica.

Dijo el coreano que hace unos 40 años, su patria era tan pobre como Ghana y más pobre que Chile de esos años. Un día decidieron dejar de ser pobres, se unieron los líderes principales y decidieron un camino: privilegiar la educación, la ciencia y la innovación. Hoy día, Corea del Sur es una verdadera potencia industrial y tecnológica.

Nos ilustró diciendo que Suecia, para muchos modelo de la justicia social y las libertades públicas, es un sistema donde prácticamente la mitad de la economía la controla una familia. A los suecos no les importa mucho quienes son los propietarios, les interesa que la economía funcione, se paguen los impuestos y buenos salarios. Dijo que Singapur, para muchos modelo de libre mercado, es un sistema donde el mayor propietario de la tierra y de grandes industrias es el Estado. Tampoco les importa quien controla, si no como funciona y, como se sabe, ese pequeño país es una potencia en la economía mundial. ¿Qué le parece?

Entre tanto, en América Latina seguimos divididos en izquierdas y derechas, odiando a los empresarios o al estado, permitiendo que estos abusen sin control. El coreano dijo que un auto sin freno no funciona y que, en la economía también se requieren frenos, pero ante todo crear condiciones para un desarrollo eficaz y justo. En América Latina seguimos polarizados por ideologías del siglo XIX, divididos entre buenos y malos, cuando la verdadera división es muy antigua: los inteligentes y los tontos.

Alejandro Witker. Historiador.

Pubicado en diarios La Discusión (27 – VIII – 2019) y Crónica Chillán (28 – VIII – 2019).

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