PROMESA REGIONALISTA

CREASUR. Imágen cortesía de la Universidad de Concepción.

La Universidad de Concepción ha creado una instancia destinada al estudio y propuestas sobre regionalización y municipios, la Convergencia Regionalista de Estudios Aplicados (CREASUR). Se nos ha invitado a formar parte del Consejo Consultivo de esta instancia académica a cargo del doctor Esteban Valenzuela, quien fuera presidente de la Comisión de Regionalización creada en el gobierno de la Presidenta Bachelet.

Es para nosotros un alto honor ser invitados a integrar este Consejo Consultivo como reconocimiento a proyectos culturales regionalistas únicos en Chile: Cuadernos del Bío Bío (38 títulos) y la revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad (21 números). Participamos en el encuentro reciente donde pudimos intervenir y subrayar dos puntos que nos parecen clave en los tiempos que vivimos: Transformar los municipios en verdaderos Gobiernos Comunales, dotados de presupuesto, competencia y personal técnico adecuado a tan altas responsabilidades. Señalamos la conveniencia de replantear el financiamiento municipal a través de un presupuesto surgido de una recaudación municipal nacional, distribuido de acuerdo al número de habitantes, única manera de terminar con las comunas ricas y comunas pobres. Otro punto que señalamos fue incluir en la nueva constitución la exigencia que los candidatos a parlamentarios tengan un vínculo real con la región y no sean personeros de la oligarquía metropolitana que vienen a representarnos ante el Congreso Nacional.

Quisiéramos destacar que una buena disposición de CREASUR es dialogar permanentemente con actores de la sociedad civil y poder así llevar a la academia necesidades y anhelos de la sociedad real. Apenas es necesario decir que CREASUR tendrá éxito si se abstiene de cambiar el mundo y refundar a Chile, como es la tentación de algunos predicadores sociales que confunden la política con prédicas evangélicas.

Desde Chillán, nuestro compromiso con CREASUR, que parte cargado de promesas.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado por diarios La Discusión y Crónica Chillán (24-XI-2019)

MEISSNER: APAGÓN CULTURAL

Portada de revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°4, dedicada a Eduardo Meissner.

Acaba de morir Eduardo Meissner Grebe, penquista de territorio y corazón (1932-2019). Un verdadero apagón cultural para Concepción y la región.

Se ha ido de este mundo un verdadero renacentista: odontólogo de profesión, pintor notable que si hubiese vivido en Santiago sería desde hace tiempo Premio Nacional de Artes; pero nunca quiso irse de Concepción y, por lo tanto, aceptó el castigo de no pertenecer a las cofradías santiaguinas que se disputan cada año los galardones nacionales y que, con raras excepciones, se dignan reconocer a valores provincianos.  Pero Meissner no sólo fue un brillante alumno en su carrera profesional y en la pintura, participó por largos años con brillo en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción y gracias a Johanna Martin pudimos saber que era también un gran escritor. Por estas razones y otras tantas, recibió el Premio Regional Bicentenario del Ministerio de la Cultura. Se ha marchado cuando se preparaba un gran homenaje y se avanza en un Museo que reunirá lo esencial de su obra o, mejor dicho de sus variadas obras.

La revista Quinchamalí dedicó la portada de su N°4 (2011) y publicó 3 crónicas sobre su obra como pintor, músico y escritor. Siempre estuvo en nuestros principales eventos y su palabra autorizada nos estimulaba a seguir bregando con una revista que desde el comienzo calificó con palabras inolvidables.

Como ocurre casi siempre, junto a los grandes hay una mujer grande. Rosmarie Prim no sólo encantó su vida como una flor perdurable; estuvo con él en todas con su talento y belleza.

Estamos todos de luto quienes lo conocimos y su recuerdo se agigantará con el tiempo cuando vaya creciendo el vacío que dejó su partida. Hombres como Eduardo Meissner “ya no vienen”, como se decía antiguamente cuando desaparecía un buen producto del mercado. Hoy lucen los hábiles para contar billetes y no para crear y sentir las bellezas de la vida. Para su familia, desde Chillán dejo en su memoria este pequeño clavel con la gratitud de haber tenido el privilegio de conocerlo y sentirlo un amigo.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión y Crónica Chillán (19-XI-2019)

MONUMENTOS

Secuencia de la derribada estatua al Soldado Desconocido en el Monumento de la Plaza Baquedano, Santiago. Imágenes tomadas de INFOBAE.

Desde la cultura grecolatina viene la tradición de levantar monumentos a figuras señeras de la sociedad. Como la historia humana no es angélica, sino terrena, hay monumentos muy merecidos y otros impuestos por las circunstancias políticas.

En la sociedad chilena hay unos cuantos cuyo consenso histórico, ampliamente mayoritario, los ha convertido en referentes de la identidad nacional. Desde luego, que puede haber algunos discutibles. Sin embargo, cualquiera reflexión en torno a estas esculturas que, casi siempre son obras de artistas de renombre, debe hacerse en el marco de la serenidad propia de una sociedad civilizada. Agraviar monumentos con escrituras de extrema vulgaridad y, más aún, derribarlas en actos francamente repudiables, no hacen más que ensuciar manifestaciones cuyos propósitos pueden contar con un amplio respaldo ciudadano.

Hemos visto con estupor cómo se ha derribado un monumento a Pedro de Valdivia por grupos que se concertaron para su fechoría hablando en español, la lengua que Valdivia nos legó como el lado luminoso de la Conquista que, como todo proceso de expansión imperial, no estuvo exento de abusos. Neruda, que algo sabía de historia, sintetizó lo esencial de ese proceso en una frase genial: “Se llevaron el oro pero nos dejaron el oro, las palabras”. Gracias a la Conquista, nos incorporamos a lo más avanzado de la civilización universal con una lengua que poseía una literatura tan magnífica como la que nos ofrece el Quijote de Cervantes.

En muchos países del mundo existe el monumento al soldado desconocido en memoria de esos muchachos del mundo popular que murieron en guerras que nunca buscaron, pero que los procesos históricos les impusieron y que, con el corazón abierto, se la jugaron por su patria. Eran hijos del pueblo a los cuales la historia oficial quiso reconocer junto a los héroes mayores que nunca pelearon solos. Por eso, derribar con un lazo al soldado desconocido de la Plaza Italia, constituye un agravio a la nación y una prueba concluyente de la escasa civilidad de quienes creen que el lenguaje de las piedras y de los rallados vulgares pueden ser estandartes de nobles causas.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión (13-XI-2019) y Crónica Chillán (13-XI-2019).