DERECHOS HUMANOS: LECTURA COMPLETA

Los derechos humanos se han convertido en un verdadero dogma que se utiliza para un batido y un fregado como se dice en un lenguaje coloquial. Su vigencia es de data reciente en la perspectiva de la historia. Durante siglos la violencia indiscriminada amargó las relaciones humanas. En un cierto momento se estableció una suerte de “doctrina” destinada a fijar un mínimo para que las relaciones humanas se distinguieran de la selva. Decimos el mínimo porque en estricto rigor, el brillo urbano y tecnológico no ha terminado del todo con la selva.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo primero, se lee: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Como puede apreciarse, y era lógico que así fuera, el derecho a ser respetado va ligado indisolublemente a la obligación de respetar. No obstante, en la práctica chilena, esta lógica se ha pervertido, a tal punto, que se reclama el respeto a los derechos humanos cuando los encargados de mantener el orden público tratan de contener bandas atacantes con pedradas y bombas molotov. Resulta que esta perversión está vinculada a una más general: la conquista de derechos sin asumir deberes.

Es muy sabio el Escudo Nacional cuando establece como lema “Por la razón o la fuerza”. Por la razón significa que toda demanda, por justa que sea, debe hacerse sin violencia y si un actor quiere imponerlas con violencia, el Estado tiene todo el derecho que da el pacto social para utilizar la fuerza necesaria, sin abuso ni exceso, como un medio para mantener la paz social. Parece oportuno en esta hora recordar el enunciado fundacional de los Derechos Humanos que parte de respetar para ser respetado, de actuar pacíficamente para ser tratado como ser humano y no como agresor desaforado. ¿Será mucho pedir que se lea completa y se actúe como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humano?

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en La Discusión, Chillán, 26-I-2020

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