José Luis Ysern

José Luis Ysern. Foto: Ediciones ICD.

Lo conocí en la Universidad de Chile, Chillán, era un cura joven venido de España a cumplir, junto a otros curas traídos por el obispo Eladio Vicuña para sembrar cristianismo en nuestra tierra. Desde entonces mantenemos una relación de creciente estima.

José Luis me dispensa reiterada consideración por mi obra cultural; es un aliento de los que más aprecio por su talento y valores que todos los que lo conocemos admiramos.

Por eso cuando alguien pretendió involucrarlo como testigo de uno de esos bochornos que han golpeado a la Iglesia Católica, mi querido amigo Juan Pablo Garrido publicó una carta solidaria, en La Discusión de Chillán, de inmediato escribí en sus mismas columnas para compartir la categórica defensa de Juan Pablo.

José Luis viajó a España por razones de salud. Sus amigos lo acompañamos rogando a Dios no se llevara a este cura que ha sido un ejemplo de consecuencia y decencia.

Desde España me envió mensajes sobre mis notas periodísticas que lo han tenido siempre como un lector generoso en sus juicios.

Ha regresado a Chillán para orar por todos nosotros, para enseñar, para animarnos en este tiempo malo. Espero verlo pronto, no habrá abrazos, pero los ojos que son espejos del alma se encontrarán para compartir una noble amistad. Si muchos curas fueran como José Luis, otro gallo cantaría.

Alejandro Witker, historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 7 – V – 2020

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