LA ÚLTIMA CAMA

Imagen cortesía de pxfuel.com

Hasta hace alrededor de un mes en los noticiarios de TV había un tema recurrente; el dilema de la última cama: era el comentario obligado después de informar cómo la pandemia crecía y luego pregunta infaltable a los invitados que iban a opinar sobre el tema.  ¿A quién se entregará la última cama? ¿Con qué criterio? ¿Habrá dilema moral?

Todo parecía que ese momento “dramático” llegaría como un festín periodístico: ¿se entregará a un hombre o a una mujer? ¿Se discriminará a los homosexuales, entre rubio o mestizo, por apellido, por comunas pobres o ricas, por los que aprueban o desaprueban la reforma constitucional, por la izquierda o la derecha, por el apitutado o el desconocido, por el viejo o el joven? ¡Qué banquete se han perdido los eternos buscadores de escándalo y sembradores de conflictos que apenas disimulan su intención de politizar el tema!

Pero todo indica que no llegará el dilema de la última cama porque el Ministerio de Salud ha hecho bien las cosas. Un ministro previsor amplió en cifras sin precedente la infraestructura, contó con recursos y con un personal que se la está jugando por Chile como debe ser. El buen manejo de la pandemia no sólo ha estado bien por las autoridades, también por el conjunto de la sociedad que en descontados los irresponsables que nunca faltan han respondido a las urgencias. No habrá reconocimiento, quedará clara la grandeza de unos y la pequeñez de otros.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 13 – VIII – 2020

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