EDUCACIÓN COLONIZADORA

La Escuela de Atenas, Rafael.

Escuché en un programa de TV a una profesora hablar de “educación colonizadora”.  Al parecer, se estaba refiriendo a la educación imperante en Chile y que partió como todo nuestro proceso histórico con la llegada de los españoles a nuestro país. Como se sabe, el mestizaje fue el núcleo generador del pueblo chileno y, los españoles, sus primeros educadores.

Efectivamente, fuimos colonizados por España: Nos trajeron la rueda, la agricultura, la ganadería, el caballo y los bueyes; crearon las primeras escuelas donde se enseñó a leer y escribir a quienes ignoraban este gran salto de la civilización. Comenzó a difundirse una lengua que traía en la mochila un verdadero monumento literario: “El Quijote de La Mancha”. Se sembraron las palabras. La cosecha ha sido espectacular: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Violeta Parra, y en América Latina Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, para citar sólo algunos. Bendita colonización en una lengua con gran literatura: Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, más tarde Ortega y Gasset, Unamuno. 

Los colonizadores nos trajeron también el Cristianismo, fundamento de nuestros valores, los Cabildos, núcleo inicial de la democracia vecinal, el derecho que regula las relaciones humanas.  

Con el correr de los años, esa “colonización” fue compartida en plena república por los aportes a la civilización de Inglaterra, Alemania, Francia y más adelante Estados Unidos. Llegó la medicina, el ferrocarril, la aviación, el tractor, las cosechadoras, las grúas, la radio, el cine, la TV, los artefactos hogareños que han facilitado la vida. ¡Bienvenida colonización!, cómo ha cambiado la vida de millones de seres humanos gracias a esta “colonización”. Bastaría pensar cuánto sacrifico humano quedó atrás, cuando la lavadora reemplazó a la batea.

Civilizaciones tan antiguas como China, Japón y la India incorporaron a su historia estas grandes novedades. Miles de estudiantes chinos fueron enviados a las universidades de Europa y Estados Unidos, miles de empresas occidentales se instalaron en Japón y en la India. El propio Carlos Marx en el célebre Manifiesto, saludó como un avance histórico la llegada de la tecnología inglesa a la India.

Los líderes que independizaron a la India de la tutela inglesa, cuidaron bien lo que habían aprendido de esa gran potencia. Desde luego que se quedaron con el inglés, como idioma oficial junto al hindi, que se enseñó en todos los colegios y se convirtió en un gran vehículo de unidad nacional en un vasto imperio con múltiples lenguas: 1.652, entre las cuales 22 las hablan millones de personas.  El inglés, “lengua colonizadora” abrió las puertas a una formidable revolución científica y tecnológica. Se convino con grandes universidades de Europa y Estados Unidos su instalación en la India y miles y luego millones de indios se convirtieron en científicos, técnicos, administradores y políticos con pleno dominio de los grandes valores de la cultura occidental integrándolos con inteligencia a sus valores ancestrales.

En una palabra, la dirigencia india conquistó la independencia política, pero mantuvo la “colonización educacional”, sencillamente porque advirtieron a tiempo que por ahí iba el camino hacia el futuro. La India es hoy un pueblo continente que pronto superará a China en población, por ahora, alrededor de 1.300 millones de habitantes. Tiene zonas de indescriptible pobreza, pero no menos de 500 millones dieron ya el gran salto hacia la modernidad, y está logrando el gran objetivo de ser una de las 5 primeras potencias del mundo.

Esa cifra es prácticamente equivalente a toda Europa. Los centros científicos de la India están entre los más importantes del mundo. Fue el resultado de la “maldita colonización”.

Me quedo pensando en la profesora chilena frente a mi computador y pienso que el Internet es, sin duda, la revolución más democrática de la historia de la humanidad al poner el conocimiento al alcance de quien quiera buscarlo. El computador y el internet son parte de esta “bendita colonización” que algunos maldicen con el auto a la puerta y el celular en la mano.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 7-XI-2020

Si te gusto, comparte en: