EDUCACIÓN CÍVICA Y PARTICIPACIÓN

La escasa concurrencia a las recientes elecciones primarias convocadas por los partidos políticos para definir candidaturas, ha puesto de nuevo sobre la mesa el punto de la educación cívica de la población. Con la mayor seriedad en el rostro, algunos políticos señalan que la escasa concurrencia a las urnas tiene culpables distintos a ellos mismos que se han convertido en figuras desacreditadas, condición ganada “con el sudor de su frente”. Algunos han sostenido que la ausencia electoral se debe a la falta de educación cívica de la población.

Cuando estos señores hablan de educación cívica, están pensando sólo en elecciones como expresión máxima de esa cultura y, desde luego, de algún conocimiento básico de los poderes públicos, los partidos y la Constitución. Sin embargo, pasan por alto un renglón básico de toda la educación cívica: El gasto público, recaudación y presupuesto.

Este es un punto crucial. Los ciudadanos deben saber que el Estado gasta los recursos que la población entrega a través de los impuestos. También debería ser de las empresas públicas, cuando estas se manejan con eficiencia y honestidad. Los ciudadanos deben saber que en Chile la mitad del gasto público proviene del IVA que pagamos en cada compra y que, el Estado tiene recursos limitados, salvo que, decida endeudarse y cargar a generaciones futuras el gasto de las actuales. ¿Tienen conciencia los jóvenes que cuando sus padres les compran el computador, el celular, las zapatillas o la bicicleta, están aportando al Fisco para el gasto en educación, salud, seguridad pública y otros?. Si supieran, no destruirían en los colegios los computadores que ellos mismos contribuyen a comprar ni tampoco destruirían semáforos y otros bienes públicos que financiamos todos. Enseñar sobre el gasto público es tal vez más importante que enseñar a votar, sencillamente porque el voto bien podría orientarse en favor de quienes proponen gastar bien y no echarse al bolsillo las platas públicas. El ciudadano debe saber que casi siempre el gasto público tiene un origen privado, que el Estado no es una vaca lechera que pueda ordeñarse cuánto dé la gana.

La participación exige información para dar potencia a la democracia y sentido republicano a la ciudadanía. De nada vale tener acceso a decisiones con una mochila de ignorancia y prejuicios. La participación responsable y creativa tiene más que ver con saber de qué se trata que demandar infinitas dádivas al Estado.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 11-XII-2020.

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