DEMOCRACIA Y BIENES PÚBLICOS

Fotografía de Warko, reproducida bajo licencia Creative Commons.

La República es la suma de todo lo que somos y también debería incluir lo que queremos ser como nación organizada; pero como no todos pensamos igual, la democracia es el método civilizado para resolver las controversias. No es el mejor sistema político, es el menos malo que se conoce, como decía Churchill. Sabia reflexión de un político que luchaba por una sociedad mejor, pero no se hacía demasiadas ilusiones, pues conocía bien la naturaleza humana.

En la República hay bienes públicos y bienes privados, los primeros pertenecen a todos y los otros a instituciones y personas. La propiedad de ambos genera derechos y deberes que deben respetar los respectivos propietarios.

De lo dicho se desprende que ningún particular tiene derecho a disponer ni menos maltratar los bienes púbicos que pertenecen a todos. En un Estado de derecho, la propiedad pública y privada está garantizada.

El Estado tiene la obligación de utilizar la seguridad pública para garantizar el respeto a la propiedad. Por eso resulta difícil de entender que grupos que dicen hablar en nombre de la mayoría, salgan a la calle a destruir los bienes que son propiedad de esa mayoría. Los bienes públicos pertenecen a todos los ciudadanos y solo una borrachera ideológica puede explicar que en nombre de todos se destruya lo que es de todos.

En el Estado de derecho, debe aplicarse con la mayor energía el instrumental que la ley entrega como monopolio a las policías encargadas de impedir la violencia social. Voceros que amparan la violencia, se empeñan en desacreditar el uso de la fuerza pública a la que se vigila para que no viole los derechos humanos cuando se enfrentan a los violentos. ¡Vaya qué paradoja!, los derechos humanos se han convertido en el mejor escudo de los violentos.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión (Chillán), 17-XII-2020

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