MONOPOLIOS

Imagen cortesía de PxHere. 

La concentración en una mano de la oferta de un producto en el mercado puede terminar anulando las ventajas de un sistema económico fundado en la empresa privada. La oferta monopólica anula la competencia que es la clave de la que fluyen múltiples ventajas de la economía de mercado. Incluso teóricos que propician el capitalismo reconocen esta situación. En el bando contrario, se hace de este punto la justificación para acabar con el monopolio privado y, ¡Qué curioso! que se proponga sustituir ese monopolio por el monopolio del Estado. Como lo demuestra la experiencia mundial, todas las economías estatizadas han fracasado sus vidas en la corrupción y la ineficacia.

La economía de mercado debe ser regulada para impedir los monopolios y los abusos de algunos empresarios que confunden la libertad de comercio con una patente de corso. Pero en ningún caso, anular la iniciativa privada con una burocracia que duerme la siesta a la espera del cheque público.

En la sociedad actual, está presente otro monopolio, tal vez más nefasto por sus consecuencias culturales: El monopolio de la verdad que algunos iluminados que combaten los monopolios económicos privados se empeñan en establecer como la única verdad para guiar la vida social. Es curioso que se pretenda abolir los monopolios económicos privados mediante la estatización y en cambio establecer la privatización de la verdad.

En democracia, todo monopolio es incompatible con el bienestar y la libertad de la población. Quienes, en vez de discutir, insultan y descalifican, cierran el paso a esa vieja sentencia que decía: De la discusión nace la luz. Chile vive tiempos de incertidumbre que pueden resultar fecundos si se establece un protocolo para el debate, donde la tolerancia y el respeto, deben hacer precisamente, la diferencia entre los que creen en la democracia o en la dictadura, del signo que sea.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado por diario La Discusión, Chillán, 21-I-2021

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