LA DIGNIDAD EN LA CALLE

Manifestación en la Plaza Baquedano, hoy llamada Plaza de la Dignidad. Fotografía de B1mbo.

Las reiteradas manifestaciones que se han realizado en la Plaza Baquedano o Plaza Italia (con ambos nombres se ha conocido por décadas), han conducido a una propuesta  o, más bien a una imposición, cual sería cambiar el nombre de ese recinto por el de Plaza de la Dignidad. Las razones pueden ser muchas y tal vez válidas, el punto es atender la idea civilizadamente.

El monumento de Baquedano, soldado glorioso de nuestro ejército, ha sufrido demasiados vejámenes por gente iracunda que, probablemente no tenga la menor idea quién es ese prócer, como ha quedado en evidencia con la violenta agresión al soldado desconocido que es un homenaje que en todo el mundo se hace a esos hijos del pueblo que, con o sin razón, con gusto o disgusto, murieron por su patria. Parece razonable evitarle a Baquedano nuevos agravios y situarlo en un lugar seguro donde su Dignidad sea respetada.

Si de Dignidad se trata, sería bueno reconocerla también a los 200 hombres y mujeres representados en esas esculturas, y a los artistas que las crearon, que han sido arrancados de cuajo por grupos de ignaros que olvidan aquel viejo adagio campesino: “No hay ave de peor ralea que la que emporca su propio nido”. Esas 200 figuras a las cuales no se respetó su Dignidad, son parte del nido de la patria; guste o no guste, la historia vivida no puede ser cambiada por odios sacados de los peores basureros ideológicos.

Es claro que necesitamos salarios dignos, jubilaciones dignas, tratos dignos de públicos y privados, en esa onda saludo a la Plaza de la Dignidad, en el entendido que estamos por la construcción de una patria verdaderamente dulce para todos y no para destruir lo que otros hicieron con inmensos sacrificios. Como de “Dignidad” se trata, mi solidaridad con la Biblioteca Severin de Valparaíso, histórica por muchos conceptos, en cuyos muros usted puede leer con estupor: “no más libros”. Desde luego que solo los que no leen pueden ignorar esa fuente infinita de sabiduría que son los libros, desde aquel tan antiguo que dio el nombre a sus continuadores: La Biblia.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión y Crónica Chillán (08-XII-2019)

DOÑA LUZ EN COLEGIO LA PURISIMA

Luz Montecinos.

Nuestra colaboradora Lucía Rojas Plass, nos acaba de informar que el himno del Colegio La Purísima Concepción de Chillán, tiene como autora a doña Luz Montecinos y cuya música fue obra de Zoila González de Siridey, quien integró la orquesta Santa Cecilia y a quien recuerdo como profesora de música en el Liceo de Hombres de Chillán.

El himno es un bello poema en el que la autora acuña una definición magistral: “Mi colegio es la Patria pequeña”. Nunca había conocido una definición más certera de lo que debe ser un colegio: un trozo de la Patria. Es que doña Luz era una maestra que tenía en su talento y corazón ese sentimiento que se olía en el ambiente de las viejas escuelas: una fragua de construcción nacional, desde luego que este himno es una de las mejores piezas literarias de su autoría, que publicará la revista Quinchamalí 21 dedicada a la provincia Punilla.

Sin embargo, hemos consultado en el colegio donde miles de veces se habrán cantado sus versos, que no hay testimonios biográficos, una fotografía suya y no hemos podido saber el periodo en que enseñó en ese establecimiento. Vaya descuido que no es exclusivo de ese colegio si no de muchos, donde nadie se ha preocupado de llevar un archivo histórico que registre los principales hitos de su trayectoria y de quienes fueron sus autoridades y profesores. Pero la pesquisa sobre doña Luz avanza y esperamos pronto estar en condiciones de presentarla ante la sociedad de Ñuble con una información básica pero suficiente para reconocerla como una de las más grandes hijas de esta tierra. ¿Será posible ubicar alguna estudiante del plantel que pudiera haberla conocido? Le agradeceríamos mucho se comunicara con nosotros.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán (05 – IX – 2019).

HUEPE EN CULTURA

Concejal Patricio Huepe. Foto cortesía de revista Quinchamalí.

La representación del Consejo Municipal de Chillán en cultura ha pasado a manos de Patricio Huepe. Buena noticia para el mundo cultural. Se trata de uno de los concejales que mayor presencia y relaciones tiene con las instituciones y actores de la cultura en Chillán. 

Tengo cordiales relaciones con Patricio desde que compartimos responsabilidades en el gobierno del presidente Lagos. Muchas veces viajamos juntos a Concepción y tuvimos la oportunidad de conversar sobre variados temas de las artes y las letras; siempre lo sentí verdaderamente interesado y motivado por nuestras acciones.

Al comentar la noticia con un colega, me dijo: “será bueno contar con un concejal serio como Huepe, que siempre lo encontramos en el Teatro Municipal, la Sala Arrau, el Salón Marta Colvin, la Sala Schäfer y otros recintos compartiendo interés por conciertos, exposiciones, conferencias, libros, en fin, con todo lo que nosotros hacemos y que rara vez interesa a los políticos, especialmente, a los ‘honorables’; alguno suele aparecer sólo para saludar de mano a unos cuantos, escuchar su nombre por el locutor, para rápidamente retirarse por ‘compromisos de su recargada agenda’”.  Efectivamente tiene razón el colega: el “honorable” cuando aparece no soporta el espectáculo completo y se dirige a lugares más “rendidores” electoralmente: una junta de vecinos o un club de rayuela donde están los “votos duros” y bien vale la pena despacharse un navegado y una sopaipilla. Pero este cuento es sobradamente conocido y, por eso mismo, el juicio mayoritario es categórico, sobre todo cuando algunos se pasan la vida en el Congreso Nacional y no deján ninguna huella que recuerde su “entrega al servicio público”.

Patricio pertenece a ese delgado elenco de políticos serios y comprometidos, que los hay en todas las bancadas y que se ganan a precio y confianza por sobre las insignias partidistas. Bienvenido Patricio a esta nueva función pública, no te abro la puerta ni te ofrezco asiento porque hace rato que compartes con nosotros el reparto de la belleza y la alegría.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 19-VI-2019.

PARQUÍMETROS EN CHILLÁN

Está a la vista que la concesión para instalar parquímetros en nuestra ciudad, constituye uno de los signos más relevantes de lo que fue en el pasado una política irresponsable para decirlo menos. Copadas las calles en el centro por ambos lados, incluso frente a la catedral y el municipio, la ciudad luce una virtual ocupación por un negocio invasivo y abusivo. La prensa ha informado que nada se puede hacer hasta el 2035, fecha larga de un contrato cargado de sospechas que nos lleva a soportar los cobros más altos del país. ¿Cómo fue posible hacer una concesión a tan largo plazo sin prever un mínimo del desarrollo de la ciudad?.

Los políticos responsables o, más bien irresponsables, nos deben una explicación que debería ser exigida por la opinión pública. La primera exigencia debería ser la identificación con nombre y apellido de quienes con sus votos aprobaron este verdadero asalto a la ciudad. A lo menos, debería quedar claro ante todos quiénes fueron los que aprobaron el negocio para que, al menos, sepamos a quién darle la evaluación que corresponde. No es posible que desastres como el anotado pasen “piola”.

Alejandro Witker.

Historiador.

Publicado en diario La Discusión, 15-I-2019

Avenida Libertad

Adoquines reciclados en avenida Libertad. Fotografía de revista Quinchamalí.

La magnifica idea de recuperar para el ornato público los adoquines que fueron quitados por el “progreso”, a la ciudad y que se conservan con el mayor respeto en Europa, está cambiando el rostro de la Avenida Libertad. En primavera se verá todo muy hermoso.

Se anuncia una ciclo vía, se recuperó el Odeón  de la Plaza de Armas , la Pileta abandonada, se instaló en un lugar digno al Comodoro Arturo Merino Benítez, que producto de un disparate se había instalado en la Plaza de la Victoria de Yungay, la antena se fue silenciosa de la Catedral, se anuncia que los cables serán soterrados y que la plaga abusiva de los parquímetros liberará el Salón Principal de la ciudad de un espectáculo lamentable obra de quienes sólo vieron un negocio a costa de un buen rostro de la ciudad.

Así la Avenida Libertad va cambiando su fisonomía, se instala belleza donde antes se instaló la desidia y esa cínica doctrina: “los votos están  en las poblaciones”. Más de 10 mil mostraron lo contrario: los votos fluyen de todos los sectores cuando se proyecta sinceridad, honestidad, gestión comprometida y cariño a la ciudad. Cariño a la ciudad que luce más potente cuando se ha nacido y criado en su corral. Se nota demasiado cuando a la ciudad se le usa o se le quiere.

Doctor Alejandro Witker.

 (Publicado en Crónica Chillán, Chillán, 27-VI-2017)

Parquímetros

Los chillanejos pagamos los parquímetros más caros de Chile y, probablemente, los más invasivos de las calles; aquí la codicia no respetó ni siquiera a la Catedral.  A la hora que usted pase ese sector está copado de automóviles por ambos lados y circulan los lavadores de auto y acomodadores que se disputan los espacios. Sólo para los funerales se respeta un pequeño espacio para que el finado reciba el último adiós. Los cuatro costados de la plaza fueron entregados a una compañía sobre cuyos dueños circulan variadas versiones en condiciones tales que el contrato constituye un verdadero asalto a los bolsillos chillanejos, además, a la estética del corazón de la ciudad. Creo que la ciudadanía tiene derecho a conocer los nombres de las autoridades que suscribieron esos contratos que se denuncian abusivos pero cuyos autores de los abusos permanecen en la sombra.  A lo menos que tenemos derecho los chillanejos es a saber quiénes son los responsables de este verdadero atentado a la sociedad y la ciudad.

Alejandro Witker

(Publicado en diario Crónica Chillán, 25-III-2017)