MUSEO REGIONAL

En medio de la pandemia una gran noticia para Ñuble: el anhelado Museo Regional ha dado un primer paso. Se cuenta con los recursos para financiar el proyecto. Lo acaba de anunciar el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de la Seremi de Ñuble María Soledad Castro. Se acaba de realizar una reunión vía zoom en la que la Seremi comunicó la noticia y dialogó con más de una veintena de actores culturales y a cuya cita acudió el Subsecretario de Patrimonio Emilio de la Cerda.

Como se sabe existe el acuerdo de instalar el Museo Regional sobre las ruinas de bodegas ferroviarias ubicadas en el ancho espacio que separa la estación con la densa población que antiguamente se llamó Villa Alegre o Ultraestación. Un gran acierto es aprovechar estas ruinas que son parte de la historia de la ciudad y cuya modernización dará un fuerte impulso a un espacio a escasas cuadras de la Plaza de Armas que por largos años ha permanecido en el abandono.

Por la información recibida se ve que las autoridades están disponibles, no sólo para cumplir con Ñuble, también para crear un Museo que merezca efectivamente ese nombre.  En la región, con las mejores intenciones se da el nombre de Museo a recintos que acopian testimonios que se muestran a curiosos por guardianes que saben un poquito más que los curiosos y punto. No se investiga, no se publica ni se ofrece al turista una tienda, una cafetería. De convenios para investigar y difundir con las universidades y otras entidades culturales mejor no hablemos. El que más se acerca a lo que debe ser un Museo es, sin duda, el Museo de Prat pero sus carencias son enormes.

En todo caso queda por ver si el personal a que se encomiende este Museo sea seleccionado por concursos públicos con fuertes exigencias profesionales. Nada más patético que dejar a cargo de un Museo a quienes carecen de estudios específicos que permitan que estas instituciones sean verdaderas fraguas académicas. Cabe destacar que el naciente Museo Antropológico del Itata, con sede en Quirihue, se ha entregado, como debe ser, a una profesional de lujo como Zulema Seguel. Un Museo que recién comienza debe hacerlo con lo principal: una conducción que sabe de qué estamos hablando.

Buena noticia para los actores culturales de Ñuble. La región tiene mucho que mostrar pero, cuando comienza a estudiarse lo que está a flor de piel se descubre cuánto no se conoce y cómo la investigación se convierte en una estrategia de desarrollo regional. Felicitaciones para quienes están dando con acierto los primeros pasos, es de esperar que los que sigan nunca confundan una institución cultural con una piñata política.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 11-XI-2020

EDUCACIÓN COLONIZADORA

La Escuela de Atenas, Rafael.

Escuché en un programa de TV a una profesora hablar de “educación colonizadora”.  Al parecer, se estaba refiriendo a la educación imperante en Chile y que partió como todo nuestro proceso histórico con la llegada de los españoles a nuestro país. Como se sabe, el mestizaje fue el núcleo generador del pueblo chileno y, los españoles, sus primeros educadores.

Efectivamente, fuimos colonizados por España: Nos trajeron la rueda, la agricultura, la ganadería, el caballo y los bueyes; crearon las primeras escuelas donde se enseñó a leer y escribir a quienes ignoraban este gran salto de la civilización. Comenzó a difundirse una lengua que traía en la mochila un verdadero monumento literario: “El Quijote de La Mancha”. Se sembraron las palabras. La cosecha ha sido espectacular: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Violeta Parra, y en América Latina Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, para citar sólo algunos. Bendita colonización en una lengua con gran literatura: Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, más tarde Ortega y Gasset, Unamuno. 

Los colonizadores nos trajeron también el Cristianismo, fundamento de nuestros valores, los Cabildos, núcleo inicial de la democracia vecinal, el derecho que regula las relaciones humanas.  

Con el correr de los años, esa “colonización” fue compartida en plena república por los aportes a la civilización de Inglaterra, Alemania, Francia y más adelante Estados Unidos. Llegó la medicina, el ferrocarril, la aviación, el tractor, las cosechadoras, las grúas, la radio, el cine, la TV, los artefactos hogareños que han facilitado la vida. ¡Bienvenida colonización!, cómo ha cambiado la vida de millones de seres humanos gracias a esta “colonización”. Bastaría pensar cuánto sacrifico humano quedó atrás, cuando la lavadora reemplazó a la batea.

Civilizaciones tan antiguas como China, Japón y la India incorporaron a su historia estas grandes novedades. Miles de estudiantes chinos fueron enviados a las universidades de Europa y Estados Unidos, miles de empresas occidentales se instalaron en Japón y en la India. El propio Carlos Marx en el célebre Manifiesto, saludó como un avance histórico la llegada de la tecnología inglesa a la India.

Los líderes que independizaron a la India de la tutela inglesa, cuidaron bien lo que habían aprendido de esa gran potencia. Desde luego que se quedaron con el inglés, como idioma oficial junto al hindi, que se enseñó en todos los colegios y se convirtió en un gran vehículo de unidad nacional en un vasto imperio con múltiples lenguas: 1.652, entre las cuales 22 las hablan millones de personas.  El inglés, “lengua colonizadora” abrió las puertas a una formidable revolución científica y tecnológica. Se convino con grandes universidades de Europa y Estados Unidos su instalación en la India y miles y luego millones de indios se convirtieron en científicos, técnicos, administradores y políticos con pleno dominio de los grandes valores de la cultura occidental integrándolos con inteligencia a sus valores ancestrales.

En una palabra, la dirigencia india conquistó la independencia política, pero mantuvo la “colonización educacional”, sencillamente porque advirtieron a tiempo que por ahí iba el camino hacia el futuro. La India es hoy un pueblo continente que pronto superará a China en población, por ahora, alrededor de 1.300 millones de habitantes. Tiene zonas de indescriptible pobreza, pero no menos de 500 millones dieron ya el gran salto hacia la modernidad, y está logrando el gran objetivo de ser una de las 5 primeras potencias del mundo.

Esa cifra es prácticamente equivalente a toda Europa. Los centros científicos de la India están entre los más importantes del mundo. Fue el resultado de la “maldita colonización”.

Me quedo pensando en la profesora chilena frente a mi computador y pienso que el Internet es, sin duda, la revolución más democrática de la historia de la humanidad al poner el conocimiento al alcance de quien quiera buscarlo. El computador y el internet son parte de esta “bendita colonización” que algunos maldicen con el auto a la puerta y el celular en la mano.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 7-XI-2020

HUASOS

Huaso chileno. Fotografía de Héctor Melo, reproducida bajo Licencia Creative Commons.

Se dice, y con sobrada razón, que Ñuble es una región huasa. Existen 11 Clubes de Rodeo en Chillán con 450 socios, aproximadamente y la Asociación de Clubes de Huasos con sede en San Carlos con más de 500 participantes, todos «militantes» de tradiciones que cultivan y sienten como valores de la mayor estima.

Los huasos se relacionan estrechamente con los artesanos. Hay que equipar al caballo y al jinete. Monturas, estribos, espuelas, riendas, herraduras; trajes, fajas, sombreros, zapatos, mantas, saltan a la vista. En un mundo agrario que se achica, también se achica para los artesanos. En tiempos dorados hubo en Chillán talleres de espuelas con más de 60 operarios y lo mismo ocurría con otros oficios, pero, los huasos «militantes» no se rinden y siguen vibrando con sus rodeos, carreras, juegos de lazos, tal como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Están presentes en los actos cívicos de sus comunas y en las principales efemérides de la historia nacional, ofreciendo chicha en cacho a las autoridades. Desde luego, que la cultura huasa es con guitarra, canto y cueca. Las parejas salen a la pista, pletóricas de alegría y transmitiendo ondas de auténtica chilenidad. Y luego viene la hora de los manjares: Asados, longanizas, cazuelas, empanadas y, por cierto, el tinto y el blanco sin lo cual la chilenidad se destiñe.

La cultura huasa, que surgió en el Chile central, se ha extendido por todo el territorio. Hay Clubes de Huaso y se bailan cuecas de Arica a Magallanes.   

Los cambios sociales y culturales, han traído al escenario nuevas agrupaciones humanas bien distintas, que vibran con otra música y gustan de otros sabores. Llenan los estadios para escuchar a bandas roqueras, cuyos ritmos siguen con inagotables movimientos y hasta rostros desfigurados por una potente emoción. En escenarios más chicos, las Discotecas, se viven éxtasis que compiten con el estruendo de la música. Tienen todo el derecho del mundo para vivir esta nueva cultura urbana.

Sin embargo, hay pequeños grupos fanáticos de lo nuevo empeñados en estropearles la alegría a quienes conservan tradiciones seculares. Animalistas se convierten en abogados de novillos presuntamente maltratados, vegetarianos y veganos convencidos que sus dietas son mejores, se desviven en arruinarle la fiesta a los que disfrutan de los viejos manjares. Son grupos ideologizados por el odio de clase, identifican a los huasos con los «ricos». No saben que el rodeo es el segundo deporte más popular del país después del fútbol.

Benito Juárez sostenía que «el respeto al derecho ajeno es la paz». ¿Por qué no dejar en paz a los huasos y su mundo?. Cuando digo a los huasos, incluye, por cierto, a miles, tal vez millones de chilenos que se identifican con esas tradiciones.

Si el maltrato animal perturba, ¿Por qué no sentir el mismo malestar cuando en el box de un puñetazo le maltratan los sesos a un adversario?, ¿Por qué no aparecen pancartas frente a los mataderos con el mismo enojo que aparecen en los rodeos?, a veces, se está contra del rodeo pero no contra el asado al palo.

La democracia es un sistema, no solo político, es una forma de civilización, una manera de convivir dentro de un cierto orden para que cada quien haga con su vida lo que le dé la gana. ¿De dónde viene esa presunta superioridad moral para que pequeños grupos decidan lo que es bueno o malo en la vida social?. Solo una sociedad de leyes, de instituciones, tiene autoridad para mandar, prohibir o permitir, nunca una secta ideológica que levanta pancartas, lanza pedradas, funa y ofende a los que no piensan como ellos. Pero volvamos a los huasos, a los que quisiera expresar en estas líneas mi admiración y cariño porque son auténticos «militantes» de la chilenidad.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 25-X-2020.

DUELO O’HIGGINIANO

Carlos Martner. Imagen de Eliash.cl

Acaba de morir en México, a los 93 años, el arquitecto Carlos Martner García, graduado en la correspondiente facultad de la Universidad de Chile, profesor en esa misma carrera, Premio América de Arquitectura (2009) y autor de numerosas obras del más alto reconocimiento entre sus pares, incluso a nivel internacional.

Tiene con Chillán un vínculo histórico, fue el creador del Parque Monumental Bernardo O’Higgins de Chillán Viejo construido bajo el patrocinio de la Fundación de Conmemoración Histórica Bernardo O’Higgins que presidió el director del diario La Discusión Alfonso Lagos Villar.

Al centro de la obra su hermana María Martner regaló a Chillán el famoso mural de piedra que ofrece la maravillosa síntesis de la vida del prócer inaugurada en 1973.

Calico Martner, como lo llamaban sus colegas y amistades, muestra sus obras principales, en un libro que es un lujo: “Carlos Martner. Arquitectura y paisaje”, de los autores Humberto Eliash y Miguel Laborde, editado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile (2003).

Mi amigo Calico tuvo la gentileza de enviarme ese libro cuando conoció La Silla del Sol y los primeros números de la revista Quinchamalí con una dedicatoria que guardo entre las preseas que más me enorgullecen: “ese libro y esa revista merecen todos los elogios que les han prodigado personalidades del mundo cultural”. 

Me invitó a su quinta de Curacaví: “sabes bien que aquí hay buena chicha”, me dijo entre otras palabras de cálida consideración. No pude visitarlo, pronto se fue a México a vivir con sus hijos.

Chillán no debe olvidarlo por la gran obra patrimonial que instaló en su historia; yo menos.  Compartimos años de exilio en México, incluso vecindad, tiempo para conocernos y compartir sueños, para admirar sus acuarelas y su visión que buscaba instalar de arquitectura con el paisaje y una sociedad más justa. Adiós querido Calico, ya nos encontraremos para continuar conversaciones interrumpidas, pero nunca suspendidas.  

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 22 – 07 – 2020

POESÍA Y POLÍTICA

Cristián Warnken. Imagen tomada de la serie «En Persona», de Icare.cl.

La agrupación Proyecto Cambio Democrático, que reunió más de 300 firmas de personalidades para brindar solidaridad a Cristian Warnken, brutalmente injuriado por haber entrevistado al ministro Jaime Mañalich, acaba de programar un diálogo con Cristian Warnken. 

El invitado ofreció una plática de alto nivel propio de su oficio en el ejercicio intelectual.

Abordó el clima de intolerancia, resentimiento, crisis del lenguaje, desafío a la ley y a la convivencia; pero tal vez lo más sugerente fue su convicción que hace falta traer al escenario a nuestros grandes poetas: Mistral, Neruda, Huidobro, Parra, Enrique Lihn. Citó versos luminosos que convocan a la razón, los sentimientos, la belleza del lenguaje, todo muy ausente en la política chilena de este tiempo. 

Confieso que sentí un verdadero placer porque aprecio a nuestros poetas como grandes maestros a los que leo y releo permanentemente. Alguien dijo que los dioses nos hablan por medio de los poetas. Agregaría que ellos también iluminan con prosas magistrales; estoy pensando en textos como “Una patria” de Gabriela, “Las palabras” de Pablo y de su responso en el funeral de Mariano Latorre, entre otros; no me canso de gozarlos y de recomendarlos a mi audiencia. 

Una jornada exquisita con un invitado a la carta. Gracias, Cristian, por su clase magistral.  Uno nunca termina de aprender cuando lee buenos libros o escucha a los que saben.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 8 – VII – 2020

BARBARIE POLÍTICA

Fotografía de Warko, reproducida bajo licencia Creative Commons.

Los antiguos romanos llamaban “bárbaros” a los pueblos cercanos que no compartían la cultura grecolatina. Se trataba de gente ruda alejada muchos pasos del avance del gran imperio y su obra civilizadora. De ahí viene la expresión “¡bárbaro!” o “¡barbaridad!”·

Bajo este prisma el mundo entero calificó como una barbarie la quemazón de libros durante la dictadura militar. Fue tal vez esta acción irracional una de las peores cartas de presentación que el régimen mostró ante el mundo y que le valió una condena generalizada.

¿Qué diferencia puede haber, en lo esencial, entre quemar libros y destruir monumentos? El Consejo de Bienes Nacionales considera más de 500 daños severos al Patrimonio Histórico y Cultural del país. Algunas cifras señalan que han sido destruidos más de 250 monumentos y esculturas, todas obras de artistas nacionales o extranjeros de gran prestigio. Cada época consagra en monumentos la memoria de quienes la deslumbran. Como en toda obra humana, se comenten errores y abusos, pero son los menos. La inmensa mayoría de la gente ilustrada aprecia la presencia de esos personajes en lugares públicos como parte de los valores nacionales. Cada generación tiene derecho a levantar íconos nuevos de acuerdo a los “signos de los tiempos”, pero no tiene ningún derecho para maltratar a los íconos que valoraron generaciones de otro tiempo.

Resulta curioso que unos cuantos que escriben en los muros maldiciones contra el fascismo no reparen que destruir monumentos es tan grave como quemar libros. Ortega y Gasset, luminoso como siempre, escribió: “La indocilidad política no sería grave si no proviniese de una más honda y decisiva indocilidad intelectual y moral”. Aquí está la clave, cuando la política carece de sustento moral, renuncia a su suprema dignidad: garantizar la convivencia civilizada hacia un futuro compartido.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 04-II-2020

LA DIGNIDAD EN LA CALLE

Manifestación en la Plaza Baquedano, hoy llamada Plaza de la Dignidad. Fotografía de B1mbo.

Las reiteradas manifestaciones que se han realizado en la Plaza Baquedano o Plaza Italia (con ambos nombres se ha conocido por décadas), han conducido a una propuesta  o, más bien a una imposición, cual sería cambiar el nombre de ese recinto por el de Plaza de la Dignidad. Las razones pueden ser muchas y tal vez válidas, el punto es atender la idea civilizadamente.

El monumento de Baquedano, soldado glorioso de nuestro ejército, ha sufrido demasiados vejámenes por gente iracunda que, probablemente no tenga la menor idea quién es ese prócer, como ha quedado en evidencia con la violenta agresión al soldado desconocido que es un homenaje que en todo el mundo se hace a esos hijos del pueblo que, con o sin razón, con gusto o disgusto, murieron por su patria. Parece razonable evitarle a Baquedano nuevos agravios y situarlo en un lugar seguro donde su Dignidad sea respetada.

Si de Dignidad se trata, sería bueno reconocerla también a los 200 hombres y mujeres representados en esas esculturas, y a los artistas que las crearon, que han sido arrancados de cuajo por grupos de ignaros que olvidan aquel viejo adagio campesino: “No hay ave de peor ralea que la que emporca su propio nido”. Esas 200 figuras a las cuales no se respetó su Dignidad, son parte del nido de la patria; guste o no guste, la historia vivida no puede ser cambiada por odios sacados de los peores basureros ideológicos.

Es claro que necesitamos salarios dignos, jubilaciones dignas, tratos dignos de públicos y privados, en esa onda saludo a la Plaza de la Dignidad, en el entendido que estamos por la construcción de una patria verdaderamente dulce para todos y no para destruir lo que otros hicieron con inmensos sacrificios. Como de “Dignidad” se trata, mi solidaridad con la Biblioteca Severin de Valparaíso, histórica por muchos conceptos, en cuyos muros usted puede leer con estupor: “no más libros”. Desde luego que solo los que no leen pueden ignorar esa fuente infinita de sabiduría que son los libros, desde aquel tan antiguo que dio el nombre a sus continuadores: La Biblia.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión y Crónica Chillán (08-XII-2019)

MEISSNER: APAGÓN CULTURAL

Portada de revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°4, dedicada a Eduardo Meissner.

Acaba de morir Eduardo Meissner Grebe, penquista de territorio y corazón (1932-2019). Un verdadero apagón cultural para Concepción y la región.

Se ha ido de este mundo un verdadero renacentista: odontólogo de profesión, pintor notable que si hubiese vivido en Santiago sería desde hace tiempo Premio Nacional de Artes; pero nunca quiso irse de Concepción y, por lo tanto, aceptó el castigo de no pertenecer a las cofradías santiaguinas que se disputan cada año los galardones nacionales y que, con raras excepciones, se dignan reconocer a valores provincianos.  Pero Meissner no sólo fue un brillante alumno en su carrera profesional y en la pintura, participó por largos años con brillo en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción y gracias a Johanna Martin pudimos saber que era también un gran escritor. Por estas razones y otras tantas, recibió el Premio Regional Bicentenario del Ministerio de la Cultura. Se ha marchado cuando se preparaba un gran homenaje y se avanza en un Museo que reunirá lo esencial de su obra o, mejor dicho de sus variadas obras.

La revista Quinchamalí dedicó la portada de su N°4 (2011) y publicó 3 crónicas sobre su obra como pintor, músico y escritor. Siempre estuvo en nuestros principales eventos y su palabra autorizada nos estimulaba a seguir bregando con una revista que desde el comienzo calificó con palabras inolvidables.

Como ocurre casi siempre, junto a los grandes hay una mujer grande. Rosmarie Prim no sólo encantó su vida como una flor perdurable; estuvo con él en todas con su talento y belleza.

Estamos todos de luto quienes lo conocimos y su recuerdo se agigantará con el tiempo cuando vaya creciendo el vacío que dejó su partida. Hombres como Eduardo Meissner “ya no vienen”, como se decía antiguamente cuando desaparecía un buen producto del mercado. Hoy lucen los hábiles para contar billetes y no para crear y sentir las bellezas de la vida. Para su familia, desde Chillán dejo en su memoria este pequeño clavel con la gratitud de haber tenido el privilegio de conocerlo y sentirlo un amigo.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión y Crónica Chillán (19-XI-2019)

MONUMENTOS

Secuencia de la derribada estatua al Soldado Desconocido en el Monumento de la Plaza Baquedano, Santiago. Imágenes tomadas de INFOBAE.

Desde la cultura grecolatina viene la tradición de levantar monumentos a figuras señeras de la sociedad. Como la historia humana no es angélica, sino terrena, hay monumentos muy merecidos y otros impuestos por las circunstancias políticas.

En la sociedad chilena hay unos cuantos cuyo consenso histórico, ampliamente mayoritario, los ha convertido en referentes de la identidad nacional. Desde luego, que puede haber algunos discutibles. Sin embargo, cualquiera reflexión en torno a estas esculturas que, casi siempre son obras de artistas de renombre, debe hacerse en el marco de la serenidad propia de una sociedad civilizada. Agraviar monumentos con escrituras de extrema vulgaridad y, más aún, derribarlas en actos francamente repudiables, no hacen más que ensuciar manifestaciones cuyos propósitos pueden contar con un amplio respaldo ciudadano.

Hemos visto con estupor cómo se ha derribado un monumento a Pedro de Valdivia por grupos que se concertaron para su fechoría hablando en español, la lengua que Valdivia nos legó como el lado luminoso de la Conquista que, como todo proceso de expansión imperial, no estuvo exento de abusos. Neruda, que algo sabía de historia, sintetizó lo esencial de ese proceso en una frase genial: “Se llevaron el oro pero nos dejaron el oro, las palabras”. Gracias a la Conquista, nos incorporamos a lo más avanzado de la civilización universal con una lengua que poseía una literatura tan magnífica como la que nos ofrece el Quijote de Cervantes.

En muchos países del mundo existe el monumento al soldado desconocido en memoria de esos muchachos del mundo popular que murieron en guerras que nunca buscaron, pero que los procesos históricos les impusieron y que, con el corazón abierto, se la jugaron por su patria. Eran hijos del pueblo a los cuales la historia oficial quiso reconocer junto a los héroes mayores que nunca pelearon solos. Por eso, derribar con un lazo al soldado desconocido de la Plaza Italia, constituye un agravio a la nación y una prueba concluyente de la escasa civilidad de quienes creen que el lenguaje de las piedras y de los rallados vulgares pueden ser estandartes de nobles causas.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diarios La Discusión (13-XI-2019) y Crónica Chillán (13-XI-2019).

CARTAS DE LUZ MONTECINOS

Luz Montecinos.

Gracias a un amigo muy querido, pariente de Luz Montecinos, tengo en mi poder los originales de 28 cartas que recibiera de esta distinguida poeta y maestra. La lectura de esta correspondencia tan personal, constituye un verdadero privilegio para acercarse al genio y figura de una escritora que Ñuble debe recuperar para su patrimonio.

Los temas son esencialmente privados: viajes, embarazos, muertes, relaciones familiares. “Hablar con los seres queridos es como lavar con agua de vertientes el alma y tenderla a secar en los cordeles del viento”, escribe con trato afectuoso sobre quienes la rodean. Desde luego que desde San Fabián de Alico no vive ausente del mundanal ruido y se refiere al 20 de agosto con su riqueza republicana y a La Discusión y su director Alfonso Lagos, a quien admiraba como intelectual y bella persona.

Desde luego, que el entorno de San Fabián la maravillaba, no en vano siempre disfrutó de vivir en medio de ese paisaje donde “Dios dejó su sonrisa en el Valle de Alico”. Ese valle y su gran humanidad eran el atractivo de muchas visitas, familiares y del mundo de la cultura: “Las visitas vienen, conversan, miran todo, dejan un caudal de cariño en las palabras y en los besos y se van. La vida sigue y yo voy de la mano con la soledad que después de todo, es la mejor compañera…”

Las penurias de los profesores primarios a cuyo gremio perteneció están presentes en sus comentarios. Los bajos salarios, la responsabilidad de atender hijos ajenos y el placer de enseñar. Al encargarle a nuestro amigo algunas diligencias en Chillán, le dice, “Dios te lo pagará…”, aludiendo a su situación de jubilada y al pobre montepío que recibía por don Carlos Gacitúa, maestro también y a quien tuve el agrado de conocer en le Escuela de Cultura Artística.

En todas las cartas se refiere a nuestro amigo y a su esposa con especial cariño, le pide reiteradamente “Escríbeme largo… quiero saber detalles…”, esos detalles que en las mujeres suelen ser tan importantes cuando se refieren a sentimientos. Sus manuscritos son perfectamente legibles con una caligrafía propia de los años finales de su vida y que matizan el relato de la cotidianidad con esas frases luminosas propias de los poetas.

La revista Quinchamalí prepara una jornada en San Fabián de Alico en su memoria, llevar claveles a su tumba, conversar sobre su obra literaria y dejar en versión anillada las 28 cartas en la Biblioteca Nicanor Parra. Son los primeros pasos para traerla a la memoria de su aldea y abrirle expediente en el Patrimonio Cultural de Ñuble.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán (28-X-2019)