VIOLENCIA SIN LÍMITES

Imagen de Tyler Merbler reproducida bajo licencia Creative Commons.

En Estados Unidos acaba de ocurrir un hecho insólito: turbas enardecidas agredieron el Capitolio, un verdadero templo republicano que expresa, precisamente, todo lo contrario, a la violencia que hemos visto con estupor en la pantalla televisiva.

En los Parlamentos se discute, incluso airadamente, pero nunca habíamos visto a una turba callejera asaltar, destruir y humillar a los representantes de la soberanía popular.  En Estados Unidos la violencia estuvo presente en los últimos meses, vinculada a la candidatura demócrata. Se agredió al comercio, esculturas y policías. Ahora turbas vinculadas a los republicanos asaltaron al Capitolio.

Un rostro televisivo dijo haber derramado lágrimas por el asalto al Capitolio. Con razón se horrorizó ante tal atropello a la democracia proveniente de la derecha; cabe preguntarse, si sus ojos también se humedecieron de espanto cuando turbas izquierdistas trataron de incendiar el Museo Violeta Parra. La emoción debería ser la misma cuando bárbaros de uno u otro signo se cruzan en el camino de la civilización.

En Chile, un grupo extremista está llamando a rodear a la Convención Constituyente de “movilización callejera” lo que debe entenderse como una inaceptable presión sobre quienes serán elegidos para dictarle al país una nueva Constitución.

Esta presión bien puede llegar a la acción directa.  La sola postulación de algunos candidatos ha despertado repudios y amenazas en grupos que quisieran que el evento constitucional transcurriera con esa deliciosa unanimidad que impera en países donde gobierna un partido único.

Corresponde al Gobierno darle al evento constitucional todo el respaldo de la fuerza pública para que los energúmenos se abstengan o contengan y pueda realizarse una Convención con pleno respeto a todas las opiniones.

Alejandro Witker Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 12-I-2021.

VACUNA GRATUITA

Fotografía de Christian Emmer | Imagen propiedad de: emmer.com.ar, reproducida bajo licencia Creative Commons.

En mis escritos he repetido una y otra vez la sentencia de Mac-Iver, que hizo suya Pedro Aguirre Cerda: “Gobernar es educar”.

Así debería ser. La conducción de la política pública debería incluir un sentido pedagógico que explique y motive a la ciudadanía sobre iniciativas que requieren información y motivación.

Pero aquella sentencia rara vez se aplica, las autoridades prefieren aparecer como generosas dispensadoras de dádivas, hasta conmovidas por el dolor “de los más vulnerables”.

Ayer fue el regalo de la “educación gratuita”; ahora de la “vacuna gratuita”. Educación gratuita para los que no pueden pagar está bien, pero está mal que lo sea para los hijos de las familias adineradas.

Se oculta lo esencial: Que todo bien o servicio que se produce tiene un costo y que, cuando lo genera el Estado, lo paga la población con sus tributos. Me cuentan que un vecino penquista escribió al director de la OMS pidiéndole la gratuidad de la vacuna para toda la humanidad. Confundió a la OMS con el Hogar de Cristo. Esa repartición de la ONU no es productora de vacunas, las que surgen de cuantiosas inversiones que realizan laboratorios privados y que, como es lógico, esperan recuperar inversiones con las correspondientes ganancias.

Son los Estados los que deben comprar el producto y, de acuerdo a sus posibilidades,  distribuirlo en la población con o sin cobro. Ante una pandemia como la que se vive, se justifica plenamente que el estado gaste y distribuya sin cobro.

Ciertos sectores exigen al Estado que gaste a fondo perdido como si sus recursos cayeran del cielo. Desde luego que hay sistemas tributarios más solidarios que otros, pero ese es otro punto que debe ser explicado a la población y señalado con claridad como un asunto eminentemente político. Tendremos en Chile vacuna sin cobro, pero no gratuita; en rigor, la pagaremos todos los chilenos. ¿No le parece que este es un punto esencial de la cultura cívica?

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 20-XII-2020

EDUCACIÓN CÍVICA Y PARTICIPACIÓN

La escasa concurrencia a las recientes elecciones primarias convocadas por los partidos políticos para definir candidaturas, ha puesto de nuevo sobre la mesa el punto de la educación cívica de la población. Con la mayor seriedad en el rostro, algunos políticos señalan que la escasa concurrencia a las urnas tiene culpables distintos a ellos mismos que se han convertido en figuras desacreditadas, condición ganada “con el sudor de su frente”. Algunos han sostenido que la ausencia electoral se debe a la falta de educación cívica de la población.

Cuando estos señores hablan de educación cívica, están pensando sólo en elecciones como expresión máxima de esa cultura y, desde luego, de algún conocimiento básico de los poderes públicos, los partidos y la Constitución. Sin embargo, pasan por alto un renglón básico de toda la educación cívica: El gasto público, recaudación y presupuesto.

Este es un punto crucial. Los ciudadanos deben saber que el Estado gasta los recursos que la población entrega a través de los impuestos. También debería ser de las empresas públicas, cuando estas se manejan con eficiencia y honestidad. Los ciudadanos deben saber que en Chile la mitad del gasto público proviene del IVA que pagamos en cada compra y que, el Estado tiene recursos limitados, salvo que, decida endeudarse y cargar a generaciones futuras el gasto de las actuales. ¿Tienen conciencia los jóvenes que cuando sus padres les compran el computador, el celular, las zapatillas o la bicicleta, están aportando al Fisco para el gasto en educación, salud, seguridad pública y otros?. Si supieran, no destruirían en los colegios los computadores que ellos mismos contribuyen a comprar ni tampoco destruirían semáforos y otros bienes públicos que financiamos todos. Enseñar sobre el gasto público es tal vez más importante que enseñar a votar, sencillamente porque el voto bien podría orientarse en favor de quienes proponen gastar bien y no echarse al bolsillo las platas públicas. El ciudadano debe saber que casi siempre el gasto público tiene un origen privado, que el Estado no es una vaca lechera que pueda ordeñarse cuánto dé la gana.

La participación exige información para dar potencia a la democracia y sentido republicano a la ciudadanía. De nada vale tener acceso a decisiones con una mochila de ignorancia y prejuicios. La participación responsable y creativa tiene más que ver con saber de qué se trata que demandar infinitas dádivas al Estado.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 11-XII-2020.

EL AGUA EN LA AGENDA ACADÉMICA

Imagen cortesía de Pixabay.

El agua es vida, lo dice todo el mundo, pero no todos, comenzando por los poderes públicos, asumen las consecuencias de esa afirmación. En un reciente evento convocado por CREASUR, Universidad de Concepción, se puso el agua en la agenda académica, oportunidad en la que el investigador de EULA, Ricardo Barra, marcó las grandes señales para la discusión.

En una breve nota es imposible resumir una conferencia tan contundente. Nos motiva relevar el tema y felicitar a los organizadores del evento.

Entre las grandes señales que marcó Barra están: La multiplicidad de organismos públicos que se ocupan del agua, mostrando la urgencia de una “gobernanza” conductora de una política global.

El agua es inseparable del territorio, la economía, la sociedad y la política, por lo tanto, no puede tratarse solo como un “recurso hídrico”, sino como parte de una compleja realidad.      

La urgente necesidad de establecer el agua como un bien público liberado de intereses privados que deben integrarse a un propósito nacional.

Hacer efectiva la participación social en esa gobernanza, lo que resulta inútil cuando los participantes carecen de conocimientos indispensables para obrar bien. En muchos casos, dijo, el encargado de representar la participación no tiene idea de qué se trata. Sabia advertencia del maestro para los pregoneros de la participación popular en todo orden de cosas, olvidando lo elemental: En el quirófano no hay democracia, operan los que saben.

Finalmente subrayó: No se conoce ningún país que haya alcanzado el desarrollo sin investigación en ciencia y tecnología y en Chile el gasto en este renglón no alcanza ni a la mitad del 1% del presupuesto nacional.

Se nos vienen tiempos difíciles con el agua. Los camiones aljibes en lo que se gasta alrededor de 100 millones de dólares en lo últimos años no serán soluciones ni para la producción ni el consumo humano. Se requiere poner inteligencia y voluntad para actuar a tiempo. Mañana puede ser demasiado tarde.

Alejandro Witker. Historiador.

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 29-XI-2020

AUGUSTO JIMENEZ

Acaba de morir en Santiago el chillanejo Augusto Jiménez Jara, (1931), quien fue durante largos años la principal figura del mundo sindical en Ñuble. Estudió en la Liceo Industrial de Chillán donde obtuvo un título técnico con el cual trabajó algunos años para luego dedicarse tiempo completo al sindicalismo y la política.

Fue Presidente por largos años de la Central Única de Trabajadores de Ñuble y en varias oportunidades Secretario Regional del Partido Socialista de Chile.

Conocí a Augusto desde los tiempos en que compartimos la Escuela México de Chillán, en la que me llevaba dos o tres cursos adelante pero donde ya destacaba como un líder. Dedicó su vida a luchar por un Chile mejor para todos y no contra algunos chilenos como suele ocurrir cuando algunos piensan que la justicia social se logrará quitando a los ricos para darles a los pobres.

Augusto tenía claro que la justicia social no se conseguiría con esta simplificación y que era necesario impulsar el desarrollo económico, la educación y, también poner coto a los abusos sociales.

En el gobierno de Allende fue Subsecretario del Trabajo y durante la dictadura prisionero por largos meses y al quedar en libertad se convirtió en uno de los reconstructores de su organización política.

Lo conocí muy de cerca y tengo múltiples pruebas de su honestidad y entrega generosa. Era de esos socialistas “que ya no vienen” como decía mi abuela cuando recordaba productos de calidad que no se encontraban en el mercado.

Vivía en su casa en Santiago, sometido a una penosa enfermedad que soportaba con la misma entereza que enfrentó las luchas sociales. Hace apenas unos diez días me llamó para saber de mi familia. No fue una sorpresa. Cada cierto tiempo me llamaba para conversar sobre lo que estaba ocurriendo en el país. Compartimos el desencanto ante personas y proyectos, también la certeza que Chile será capaz de superar el trágico tiempo que vive.

Adiós querido Augusto. Ya te alcanzo.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, 20 – X – 2020

MALAS NOTICIAS

Viene llegando la noticia, acaba de morir en Madrid un chillanejo de primera, Jorge Tapia Valdés (1935-2020), abogado, ministro de Estado, embajador, intendente, académico en Chile y en Venezuela, inteligente, culto y de la mejor madera de los bosques chilenos.

Fuimos compañeros de curso en el Liceo de Hombres de Chillán, compartimos esa increíble hazaña estudiantil que fue el Liceo Nocturno Bernardo O’Higgins creado por estudiantes del liceo y del cual Jorge fue rector.

Era un chillanejo de corazón abierto, su padre, Antonio Tapia, se pasó la vida en La Discusión y fue muy cercano a don Alfonso Lagos a quien Jorge admiraba y recordaba, “me enseñó a querer y a sentir orgullo de ser chillanejo”.

Por eso dejó textos conmovedores cuando conoció “La Silla del Sol” y la revista “Quinchamalí”. Cuando recibió el número sobre la inauguración del Teatro Municipal me envió mensaje salido del alma, llamó y dijo: “lloré de emoción… espero no morirme antes de conocerlo…”. Su salud impidió verlo y sentirlo, pero se fue seguro que con esta obra terminaba el terremoto del 39.

Hace tiempo que me voy quedando más solo; los amigos antiguos se han ido casi todos.  Sólo cabe agradecer el privilegio de haber compartido la vida con gente de primera. Ya te alcanzo, querido Jorge.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 2 – VII – 2020

HÉROES Y VILLANOS

Imagen reproducida por cortesía de Rawpixel Ltd

La pandemia ha puesto en escena una contienda colosal: la medicina contra la enfermedad en términos auténticamente épicos.

Un elenco de médicos, enfermeras, kinesiólogos, técnicos diversos, administrativos, choferes, auxiliares se juegan la vida día y noche para salvar a miles de compatriotas de la muerte. Son héroes civiles que se están ganando el corazón de los chilenos.

El doctor Juan Carlos Molina, en una verdadera arenga televisiva, llamó a la población a seguir las instrucciones de las autoridades de la salud para evitar el inminente colapso del sistema sanitario público y privado. “No queremos ser héroes pero tampoco mártires”, dijo, emplazando a los irresponsables que eluden la cuarentena, organizan fiestas, se van a las playas, desafían el toque de queda, falsifican citas médicas, salen a comprar lo que no necesitan y a pasear el perro, ¿sabía usted que algunos arriendan un perro para salir a callejear?, y más de alguna vez con el microbio en el cuerpo.

Son los villanos de la escena que no respetan nada ni siquiera a su propia familia. Para ellos sólo hay derechos jamás obligaciones, son esos patriotas de estadio o ramadas, nunca ciudadanos comprometidos con la República.

Alejandro Witker, Historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 10 – VI – 2020

Estado y salud

Imagen tomada de hospitaldechillan.cl, Ministerio de Salud, Chile.

El Estado surgió cuando la sociedad creció y se tornó compleja. Es una construcción jurídica y administrativa que es conducida por el gobierno y actúa a través de de los funcionarios públicos. Por lo tanto, es absurdo imaginar que se puede gobernar sin los funcionarios públicos.

Por lo mismo, resulta impresentable que mientras los trabajadores de la salud cumplen con sus deberes, como lo hacen las Fuerzas Armadas, Carabineros y Policías, un grupo de sindicalistas se disguste porque se les convoca a cumplir las obligaciones por las cuales les pagan. A este grupo los apoya la CUT que nada dice sobre los trabajadores que se la juegan fieles a sus deberes cuando una terrible pandemia ataca feroz a la sociedad.

Llama a atención que los que demandan un «Estado solidario» pongan condiciones para cumplir sus deberes solidarios con la sociedad que les paga.

Como chileno quiero agradecer a los soldados, marinos, aviadores, carabineros, policías que una vez más muestran su lealtad con Chile y salen a enfrentar los riesgos propios de sus oficios para proteger a la sociedad.

Quiero agradecer con emoción a los trabajadores de la salud, la primera línea de la brega, su coraje y lealtad a su oficio, desde luego, al comandante central de la contienda, el ministro Jaime Mañalich y los subsecretarios Paula Daza y Arturo Zúñiga, que han lucido dominio y compromiso en una faena inédita y compleja. Situado en una vereda diferente, no caigo en la mezquindad de negarles el reconocimiento que merecen. No me mueve el odio estratégico de algunos; solo mi lealtad con la República.

Alejandro Witker. Historiador

Publicado en diario La Discusión de Chillán, el 26 – V – 2020

José Luis Ysern

José Luis Ysern. Foto: Ediciones ICD.

Lo conocí en la Universidad de Chile, Chillán, era un cura joven venido de España a cumplir, junto a otros curas traídos por el obispo Eladio Vicuña para sembrar cristianismo en nuestra tierra. Desde entonces mantenemos una relación de creciente estima.

José Luis me dispensa reiterada consideración por mi obra cultural; es un aliento de los que más aprecio por su talento y valores que todos los que lo conocemos admiramos.

Por eso cuando alguien pretendió involucrarlo como testigo de uno de esos bochornos que han golpeado a la Iglesia Católica, mi querido amigo Juan Pablo Garrido publicó una carta solidaria, en La Discusión de Chillán, de inmediato escribí en sus mismas columnas para compartir la categórica defensa de Juan Pablo.

José Luis viajó a España por razones de salud. Sus amigos lo acompañamos rogando a Dios no se llevara a este cura que ha sido un ejemplo de consecuencia y decencia.

Desde España me envió mensajes sobre mis notas periodísticas que lo han tenido siempre como un lector generoso en sus juicios.

Ha regresado a Chillán para orar por todos nosotros, para enseñar, para animarnos en este tiempo malo. Espero verlo pronto, no habrá abrazos, pero los ojos que son espejos del alma se encontrarán para compartir una noble amistad. Si muchos curas fueran como José Luis, otro gallo cantaría.

Alejandro Witker, historiador

Publicado en diario La Discusión, Chillán, el 7 – V – 2020

Alejandro Witker recibe galardón como Vecino del año de Ñuble 2018, por parte de Corñuble

Alejandro Witker galardonado como Vecino del año de Ñuble 2018. Fotografía de Pamela Herrera, cortesía de diario La Discusión.

En el marco de la celebración del 31 aniversario de la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble, Corñuble, se distinguió al Dr. en Historia, Alejandro Witker Velázquez, como Vecino destacado de Ñuble 2018.

Tal reconocimiento tiene un cariz especial, al entregarse a días de que la hoy provincia pase a constituirse plenamente en la nueva Región de Ñuble, el próximo 5 de septiembre, anhelo en que el profesor Witker contribuyó desde la investigación, difusión y puesta en valor de la historia y patrimonio cultural de esta zona.